viernes, 17 de noviembre de 2017

No dejar de tomar el cielo por asalto

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De izquierda a derecha los-investigadores Duharte, Pérez, Nidia Alfonso, Tereschuck y Cruz
Los seres humanos necesitamos de referentes a los que asirnos, máxime cuando se intensifican los programas desde los centros de poder con el propósito de “robarnos la capacidad de pensar”.  En innumerables ocasiones el Comandante en Jefe Fidel Castro denunció las maquinaciones del capital transnacional, y de sus personeros en el ámbito político, con la intención de “colonizar el pensamiento” de las grandes masas populares. El líder de la Revolución Cubana se preguntó cómo podían siquiera mencionar las palabras democracia o derechos humanos aquellos que, desconectados de la vida real, detentaban riquezas estratosféricas, en la misma medida en que eran la cúpula de un sistema responsable de la exclusión, desde cualquier ángulo, de las tres cuartas partes de la población mundial.

No es el planeta Tierra un mundo aséptico, ni tampoco tienen cabida en él las supuestas actitudes neutrales. No en balde, más de veinte siglos antes de que Marx y Engels revelaran esa aportación esencial para entender cada pieza del rompecabezas que constituye la Concepción Materialista de la Historia, un genio de todas las épocas como Aristóteles sentenció: “Nada es apolítico bajo el sol”.

Se trata, a todas luces, de una “pelea contra viejos y nuevos demonios”, en la cual los preteridos de siempre estamos obligados a incrementar los conocimientos y análisis en nuestro morral. Solo así es posible encarar un debate de ideas y no renunciar a levantar una sociedad donde los valores intrínsecos a hombres y mujeres de todas las geografías marquen los derroteros de nuestra especie, y no la cotización en bolsas de valores de espalda a las demandas de personas de carne y hueso.

Con esa premisa, la de multiplicar el arsenal de ideas a partir de la investigación científica en el terreno económico y social, se celebró a lo largo de dos jornadas (con intensas sesiones de trabajo organizadas en diversos formatos) el Seminario Internacional “Tomando el cielo por asalto”, convocado por el Departamento de Desarrollo Económico de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana.

En el panel “A cien años de la Revolución de Octubre: desafíos de la construcción del socialismo en el siglo XXI”, se presentaron las ponencias “Las izquierdas y los actores sociales del siglo XXI”, de la Dra. Nidia Alfonso, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” (ISRI); “La idea de la integralidad en el marxismo”, del Dr. Emilio Duharte, del Departamento de Teoría Sociopolítica de la Facultad de Filosofía e Historia de la UH; “Conflictos con los principios y valores cooperativos”, del Dr. Jesús Cruz, de la Facultad de Economía; “El desarrollo del socialismo en la URSS en el contexto de la Teoría de Marx”, del Dr. Vasily Tereschuk, del Instituto José Martí, de Ucrania; “La experiencia socialista de Vietnam. Elementos teóricos y prácticos”, del Dr. Ruvislei González, del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) y “Bases productivas de los problemas sociales: las experiencias de Bolivia y Ecuador”, de la MSc. María del Carmen Pérez, de la UH.

Si bien es imposible resumir cada una de las excelentes presentaciones que tuvieron lugar en este y el resto de los espacios de debate programados, es útil mencionar que, la Dra. Alfonso, por ejemplo, destacó que (a partir del examen del documento “Consenso de Nuestra América”, plataforma de trabajo aprobada recientemente por los participantes en el Foro de Sao Paulo, la cual se concibe además como texto al que es posible incorporar nuevas ideas)  “La formación del hombre nuevo resulta insustituible para asumir cualquier proyecto contrahegemónico. Las principales batallas del socialismo tienen que ser protagonizadas por sujetos con preparación y sensibilidad superior ante los problemas a escala mundial, regional y local”.

¡Devuélvannos lo que teníamos!

Tereschuk, por su parte, en un impecable español, se preguntó: “¿Qué cielo y qué asalto fue el que se tomó con la Revolución de Octubre. Luego del colapso del socialismo en Europa del Este resultó enorme la conmoción. Años atrás, por citar un caso que nos ayuda a hilvanar algunas ideas, aparecieron en paredes de una fábrica en Ucrania diversos carteles. En el primero se leía ´¡Devuélvannos el socialismo!´; el segundo planteaba ´¡En la URSS no existía el socialismo!, mientras que el tercero era aún más impactante ´¡Devuélvannos lo que teníamos!”.

En su recorrido por momentos singulares de aquella experiencia que se extendió poco más de 70 años, reconoció: “La caída de la URSS fue algo extraordinariamente profundo que impactó en todos los órdenes, incluyendo la mente de millones de ciudadanos que sintieron se desvanecían los sueños. Fue la etapa de envalentonamiento de la ultraderecha, la que llegó a afirmar la estupidez del fin de la historia”.

Consciente de la significación que entraña estudiar los procesos históricos apuntó: “Necesitamos levantar nuevas banderas a partir de interiorizar los factores que condujeron al fracaso de aquella propuesta. ¿Por qué se perdió?, y ¿cuándo comenzó el retroceso?, son dos de las muchas preguntas que debemos formularnos en ese estudio abarcador, que trascienda además las posiciones comunes”.

El investigador ucraniano expuso además: “Para Marx se imponía que se destaran las verdaderas capacidades humanas. En su criterio debía asumirse la economía como actividad pedagógica, mientras que esta última debía dejar de existir como cuestión desligada a la producción”.

El Dr. Ruvislei González, hizo una amplia presentación sobre las etapas que distinguen el proceso de “Renovación” o  “Do-moi” impulsado desde 1986. La primera de ellas, definida como “inicial y de apertura”, se extendió hasta 1996, mientras que la segunda, de “industrialización y modernización” está pensada hasta el 2020. El especialista afirmó que “En Vietnam no está en discusión el carácter dirigente del Partido, así como todos los ciudadanos son iguales ente la Ley. Se trata de un modelo de economía de mercado orientada al socialismo, cuya aspiración máxima es construir un país próspero, fuerte, democrático, justo y civilizado. En las últimas décadas esa nación asiática se ha convertido en una de las 15 de más rápido desarrollo económico sostenido a nivel mundial”, concluyó.

Una ciencia en construcción
El Dr.Daniel Rafuls en su presentación
El Dr.Daniel Rafuls en su presentación
En lo que representó una prolongación de dicho panel, por la confluencia de las temáticas abordadas, se discutió en torno a los trabajos “Los inicios de la transición política al socialismo en Cuba. El dilema entre el poder formal y el real”, del Dr. Daniel Rafuls, del Departamento de Teoría Sociopolítica de la Facultad de Filosofía e Historia de la UH; “Desarrollo local y propiedad social. Elementos imprescindibles en la construcción del socialismo cubano”, del MSc. Elpidio Águila, de la Universidad Agraria de La Habana y “Repensar la enseñanza de la Economía Política del socialismo”, de la Dra. Margarita García, de la Facultad de Economía.

Rafuls, profundizando en cuestiones teóricas, afirmó: “Los primeros pronunciamientos de los fundadores del marxismo acerca de la categoría «Dictadura democrático revolucionaria de las masas populares» pueden encontrarse en las valoraciones que ellos hicieron en sus trabajos La crisis y la contrarrevolución (C. Marx) y en Los debates en Berlín sobre la revolución (F. Engels), donde analizaron la primera revolución democrático-burguesa alemana (iniciada el 18 y 19) de marzo de 1848 que fue evaluada, por ellos mismos, como la antítesis de la Gran Revolución Francesa del siglo XVIII”.

Sobre esta línea añadió: “Un desarrollo ulterior de la teoría marxista acerca de la «dictadura democrática» tuvo lugar a partir del texto Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática (escrito entre los meses junio-julio de 1905), donde Lenin evaluó los acontecimientos que tuvieron lugar durante la primera revolución democrático-burguesa rusa de 1905. Por esos años, mientras los bolcheviques, de un lado, clamaban por la implantación de la república democrática (burguesa), a través de una «dictadura democrático-revolucionaria de obreros y campesinos» (incitando al proletariado a jugar un papel director en ella), los mencheviques de otro, secundaban la tradicional tendencia del economismo y la posición del Partido Demócrata Constitucional (Partido principal de la burguesía monárquica liberal) y abogaban por que las tareas del proletariado no fueran políticas, es decir, no requirieran de la participación obrera en el gobierno, sino  que tenían un carácter eminentemente económico. (…) Fue la revolución democrático-burguesa de febrero-marzo de 1917, sin embargo, la que cambió un poco en Lenin la vieja concepción bolchevique, fundamentada en Marx, acerca de la necesidad de ejercer la «dictadura democrática» como vía imprescindible para hacer culminar la revolución burguesa y crear las condiciones de la revolución proletaria”.

Sobre el caso antillano señaló: “La originalidad de la Revolución Cubana no estuvo en confirmar las tesis marxistas y de Lenin acerca de la dictadura democrático-revolucionaria de las masas populares para superar el régimen feudal, ni en mostrar la necesidad de una primera etapa, no socialista, donde se crearan las condiciones para la socialización futura sino en su capacidad para iniciar el tránsito político al socialismo sin un Partido Comunista que encabezara el proceso, en medio de un gran desconocimiento y rechazo popular a la palabra socialismo, y utilizando a los propios representantes de la burguesía (que conformaban el llamado primer gobierno revolucionario provisional), como portadores de un proyecto político nacional (a primera vista democrático-liberal burgués) que, en el fondo, desde sus propios comienzos, inició la destrucción de la máquina estatal burocrático-burguesa (el elemento que, justamente, marca los objetivos estratégicos de cualquier revolución socialista verdadera), desmontando todas las estructuras básicas; políticas, económicas e ideológico-culturales, del capitalismo”.

La Dra. Margarita García trató diferentes aspectos en su ponencia relacionadas con Cuba, entre los que resaltó: “No podemos desconocer el factor subjetivo en la implementación del nuevo modelo. Permanecen estereotipos psicoideológicos y otras insuficiencias. La economía política del socialismo hay que presentarla como una ciencia en construcción y no como verdades absolutas. En cuanto a la propuesta de programa para la asignatura, considero vital que el mismo contenga una evaluación de las premisas objetivas y subjetivas del socialismo; que haya claridad, desde el ángulo histórico, en la unidad y diferenciación entre los intereses de los diversos actores que intervienen en los cambios sociales y que se estimule la cultura de la polémica entre los estudiantes”, acotó.

La mesa redonda “Política social para la construcción del socialismo. Retos para Cuba”, bajo la conducción de la Dra. Silvia Odriozola, contó con la participación de las doctoras Zoe Medina e Indira Galtés, así como de los masters Laura Galeano y Henry Colina, todos jóvenes profesores de la Facultad de Economía.

Medina señaló que más de 700 millones de personas viven en la pobreza y que otros 800 millones están cerca del umbral de la misma. “Desde el punto de vista del marxismo la pobreza es inherente a la lógica de funcionamiento del Modo de Producción Capitalista. Ella es resultante del proceso capitalista y debe asumirse como idea estructural, no coyuntural”.

Galtés, en coautoría con Silvia Odriozola, presentó el trabajo “Premisas para una política salarial en la construcción del socialismo cubano. De lo deseado e ideal a lo posible en condiciones concretas”.

El parto de las ideas

El panel conclusivo del evento se dedicó a analizar “El pensamiento económico de Fidel”. Con la coordinación del Dr. Ramón Pichs, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, CIEM, intervinieron en el mismo Juan Marcof, de la Facultad de Economía; Jonathan Quiroz y José Luis Rodríguez, del CIEM, y quien suscribe estas líneas.

Marcof se refirió a cuestiones básicas para la enseñanza. “En estas asignaturas la docencia hay que identificarlas como el abordaje de ciencias en constante evolución. Es necesario utilizar en toda su amplitud el pensamiento económico socialista. Hay que propiciar espacios sistemáticos de debate. Tengamos en cuenta que se ha producido un envejecimiento del claustro y han arribado profesores muy jóvenes. En el caso de Fidel su crítica al capitalismo es de extraordinario valor teórico. Entre sus múltiples aportes debemos destacar en las clases la idea del hombre como objeto y sujeto de las transformaciones revolucionarias, su capacidad dialéctica, la lealtad a la clase trabajadora y la necesidad de integración”.

Quiroz abordó el tema de las relaciones económicas internacionales en Fidel. “Siempre recuerdo aquella idea suya de que le gustaba asistir al parto de las ideas, expresión hermosa de los que significó para él la actividad creativa. En esta esfera llama la atención el uso constante que hizo del término de países subdesarrollados. De igual forma su crítica a los tratados de libre comercio y la batalla que libró contra el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA). A lo largo de toda su vida fustigó el orden internacional injusto y realizó numerosas propuestas de como transformar ese patrón de relaciones”.

En una intervención que devino conferencia magistral el Dr. José Luis Rodríguez, quien tuvo la posibilidad de trabajar junto al Comandante en Jefe a lo largo de un cuarto de siglo, desde distintas responsabilidades, se adentró en varias de las ideas de mayor calado planteadas por el estadista antillano en este terreno. “Fidel concibió el desarrollo como proceso político y económico. En diversas ocasiones, entre ellas en 1978 y en el 2003, expresó que no podía haber política sin economía, ni economía sin política. Para él la educación y la ciencia constituyeron bases del desarrollo. Ahí están desde los primeros momentos La Historia me absolverá y el discurso del 15 de enero de 1960 en la Academia de Ciencias donde afirmó que el futuro de nuestro país sería de hombres de ciencia y pensamiento”, precisó.

En un pormenorizado análisis, el destacado economista recorrió la mayoría de las etapas de la revolución, desde el prisma de las ideas de un hombre excepcional. “El pensamiento de Fidel no se puede eximir fuera de los contextos globales. Recuerdo su discurso el 20 de diciembre de 1969 en la graduación de la Facultad de Economía, donde recibimos el título esa jornada 244 profesionales, entre ellos la Dra. Margarita García y yo, en el que definió el subdesarrollo como consecuencia del capitalismo. La obra de Fidel tiene que ser estudiada con rigor para extraer todas las enseñanzas que ella contiene”.

El autor de estas líneas, por su parte, presentó la ponencia: “El ser humano como eje en el pensamiento de Fidel: una aproximación en los albores del siglo XXI”. En la misma, entre diferentes asuntos, señalé: “Dos rasgos inmanentes a su personalidad desde la adolescencia –que tuvieron un peso en la instrumentación de las acciones asociadas con esta etapa- son la capacidad de reinventarse y no dejar de experimentar, como vía de validación en la práctica (y obviamente de rectificación ante los errores) de sus ideas en cualquier ámbito. Lo impresionante en su caso es que la reinversión nunca fue concebida como mutación, abandono o metamorfosis del camino que recorrió de forma previa, sino como afianzamiento del propósito cimero, aunque éste se presentara en ocasiones con otra “envoltura” o “ropaje””.

Asimismo: “Dicha actitud explica su forma suigéneris de convertir reveses tácticos en victorias estratégicas, en la misma medida que el resurgimiento (entendido como la firmeza irrenunciable de una causa, combinada con la destreza y flexibilidad para llevarla adelante, reconociendo variaciones epocales, generacionales o de correlaciones externas) significó progresión en el plano interno y en la voluntad de acometer una tarea.  A lo largo del tiempo Fidel (que comprendió como pocos estrategas militares de cualquier latitud la diferencia entre una escaramuza y el combate trascendente) no se debilitó con los fracasos que enfrentó, sino que utilizó el caudal que esas experiencias encerraron (poniendo el dedo sobre la llaga sin cortapisa alguna en las causas que impidieron se materializara su propuesta) para redimensionar la  manera en que debía obrarse”.

“Si a muchos, a través de la historia, las derrotas los hicieron sucumbir y abdicar de sus ideas, o atrincherarse de manera dogmática en el sendero que los condujo al barranco, a Fidel, por el contrario, los sinsabores lo estimularon para superarse, al tiempo en que sin renunciar a la pasión, pero con mente ecuánime, incorporó como práctica de trabajo que los desaciertos devinieran en fuente de valor para alimentar su pensamiento estratégico.   Aquí hay también una cualidad que debe tenerse en cuenta a la hora de aproximarnos a su ejecutoria: en su arsenal de combinaciones para vencer al adversario, y para superar las limitaciones que el propio proyecto instauró, tuvieron cabida las ideas más puras, pero también las experiencias que emanaron de los extravíos del pasado. En esa línea su manera de proyectar las ideas fue más robusta, pues estuvo permeada de una caudal al que accedió por vías diversas”.

En el cierre del evento el Dr. Antonio Romero, decano de la Facultad de Economía, y el MSc. Henry Colina, jefe del Departamento de Desarrollo Económico, expresaron la satisfacción por los resultados del taller y sugirieron la posibilidad de llevar adelante encuentro similares cada año, con el objetivo de proseguir el estudio de temáticas de gran trascendencia para vencer los complejos desafíos futuros. “Hay que continuar tomando el cielo por asalto cada día”, expresó emocionado Colina.

Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana. 

Fuente: Trabajadores.

La desigualdad está en los genes de la acumulación capitalista.



 La aparición del primer tomo de El Capital hace 150 años significó un hito cuyas resonancias prosiguen, con renovados bríos, en la actualidad. Con esa obra monumental, Karl Marx no solo realizó la más acabada disección sobre el funcionamiento del modo de producción capitalista, sino que dotó a la clase obrera de las herramientas teóricas para emprender la lucha revolucionaria, en pos de edificar un nuevo tipo de sociedad. Dos décadas antes el Genio de Tréveris, junto a ese otro titán que es Federico Engels, redactó el Manifiesto Comunista en el que se plasmó, con todas las letras, la imperiosa necesidad de unir a los proletarios del mundo.

El 25 de octubre de 1917 Vladimir Ilich Lenin, cuyo legado se agiganta cada día, hizo posible que obreros y campesinos ascendieran a lo más alto. Tomar el cielo por asalto no fue en modo alguno un lecho de rosas, sino apenas la arrancada de un proceso revolucionario que, inobjetablemente, partió en dos la historia de la humanidad y que, pese a los agoreros que se aventuraron a decretar la imposibilidad de las utopías, continúa hoy en los más diversos escenarios.

En 1967, también en octubre, un hombre cuya conducta intachable pertenecerá por siempre al futuro, se convirtió en paradigma universal por la coherencia en su comportamiento. El Che Guevara, de norte a sur y de este a oeste, es fuente de inspiración para los que no dejamos de creer en otro planeta posible.

Dedicado a rendir homenaje a la obra de Marx, la Revolución de Octubre y la figura del Guerrillero Heroico, tuvo lugar hace unas horas el Seminario Internacional “Tomando el cielo por asalto”, convocado por el Departamento de Desarrollo Económico de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana.

En la apertura del evento, a la cual asistió el Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo, vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) Raúl Roa García, el Dr. Antonio Romero, decano de la Facultad organizadora, señaló: “Cada vez cobra mayor importancia el estudio de la economía política para enfrentar los grandes desafíos globales y los relacionados con la sociedad cubana. Bajo esa premisa se ha fortalecido en la última etapa el funcionamiento de este Departamento y continuaremos pensando en la manera de fomentar espacios de discusión académicos como estos, que contribuyan a brindar argumentos y reflexiones de carácter estratégico”.

En el foro, conducido por el MSc. Henry Colina, jefe del Departamento de Desarrollo Económico, se presentaron 35 ponencias -en cuatro paneles, una mesa redonda y un taller de doctorantes- por especialistas de diferentes instituciones de Cuba, Ecuador, España, Ucrania y México.

El Dr. Juan Valdés Paz, Premio Nacional de Ciencias Sociales, impartió la conferencia inaugural del encuentro. En su disertación abordó múltiples cuestiones relacionadas con las experiencias socialistasy los retos contemporáneos. “Marx y Engels indagaron en las contradicciones estructurales de la sociedad capitalista. Desde una integralidad nunca antes observada comprendieron la urgencia de llevar adelante una revolución política y social. Vieron en las ciencias sociales, si bien estas apenas comenzaban a configurarse, el instrumento idóneo para la transformación del entramado de relaciones capitalistas. Ellos apreciaron a la sociedad desde una dimensión holística. Desafortunadamente,las especializaciones que emanan de las distintas ramas tienden a distorsionar esa potente concepción de totalidad que brinda el marxismo. Hay que conocer las nuevas investigaciones en torno a estos asuntos. En español, por ejemplo, existen doce versiones de El Capital. La edición crítica de esta obra en el presente incluye 15 tomos y no las tres con las que trabajamos en el pasado.

En otro momento de su exposición dijo: “El socialismo fue concebido como una etapa más o menos larga entre el capitalismo y el comunismo. Hay que estudiar todas las experiencias revolucionarias, de forma particular las que han ocurrido en el Tercer Mundo. Crear sigue siendo un enorme reto”.
El 25 de octubre de 1917 Vladimir Ilich Lenin, cuyo legado se agiganta cada día
Uno de los paneles de trabajo contó con las exposiciones de los doctores Sarah Rodríguez (UH), Ernesto Molina (ISRI) y Xabier Arrizabalo (Universidad Complutense de Madrid). Rodríguez, entre varios temas, habló sobre el contexto en que tiene lugar la irrupción del I tomo de El Capital, en 1867, el II, en 1885 y el tercero, en 1894 y las cuestiones sustantivas a las que se dedicó cada uno de ellos. De igual manera recordó la idea del Che de que sin conocer esta obra “no se es economista en el pleno y humano sentido de la palabra”.

Molina, por su parte, aclaró que Marx comprendió que “El enemigo no es una forma específica del capital sino este en su conjunto. Para encontrar solución a esta problemática era ineludible llevar a vías de hecho una Revolución, la cual solo podía ser ejecutada por el proletariado. La aparición de El Capital fue el triunfo científico para el partido político de la clase obrera. Contar con una economía política desde el Sur conlleva disponer de una ciencia para el diagnóstico y, sobre todo, para encontrar soluciones”, remarcó.

Arrizabalo, quien desde las primeras palabras expresó el orgullo por compartir sus consideraciones con profesionales de la Mayor de las Antillas, dijo: “Existe una fragmentación terrorífica de las ciencias sociales. Con una simplicidad pasmosa se ignora a los sujetos sociales, como si estos no estuvieran en la tierra. Son inconciliables los intereses de la clase obrera y la burguesía. Es un conflicto de clases que no se detiene. El desarrollo desigual está inscrito en los genes de la acumulación capitalista. El capitalismo no solo es contradictorio: es crecientemente contradictorio, lo que evidencia sus límites históricos”, precisó.

Para el destacado especialista ibérico: “El método marxista tiene un vigor que en ocasiones no asumimos desde su integralidad. La categoría de Fuerzas Productivas es una definición con profundo sentido social. Los oligarcas no miran para asegurarse no ver. Aunque se piensa que hay crisis, ajuste y crisis, las últimas décadas confirman que no hubo tal expansión del capitalismo sino que se puso de manifiesto las dificultades crónicas de este sistema. No podemos renunciar  a la lucha por muy adversos que sean los contextos. Hay que ganar en el ámbito argumental. La humanidad tiene capacidad para sustentar otro tipo de sociedad. Bastaría solo eliminar los gastos en las esfera militar y el avance resultaría enorme. El horizonte que proporciona el socialismo no es la expresión de un deseo sino de una necesidad. Pese a las desgarraduras me afilio a la idea de Galileo de que sin embargo se mueve”, concluyó.

ProfesorAuxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.

Fuente: Trabajadores.

En el centenario de la Revolución de Octubre: Y la revolución de “los de abajo” conmovió al mundo



Por Thalía Fung, Doctora en Ciencias y profesora de Mérito de la Universidad de La Habana

De Lenin se puede escribir en muchos campos; pero si en alguno posee especial vigencia es en la historia política contemporánea, en la teoría política, en particular, en la filosofía política y en la ciencia política. En esta última disciplina, su papel en el marxismo puede calificarse de fundacional. Develó los nuevos sujetos revolucionarios, los escenarios inesperados de las siguientes revoluciones socialistas, y desde muy temprano, descubrió el camino por el que necesariamente había de transitar la revolución en Rusia.

No obstante, no hubo una contradicción de principio entre Marx y Lenin, sino el análisis contextualizado de la sociedad eurocentrista y, en consecuencia, más simplificada, racional e instrumental por ser núcleo de la revolución industrial, y la compleja sociedad euroasiática rusa en la cual su estructura clasista ofrecía un predominio de los grupos campesinos y se enmascaraba el incremento de la penetración de las relaciones capitalistas que inclusive transformaba a una parte considerable del campesinado en semiproletario.

Lenin valoró justamente al campesinado pobre como un sujeto revolucionario, y lo sorprendió el comportamiento de los campesinos medios en la Revolución de Octubre quienes probaron que también había que contar con ellos, con lo cual se mundializó la posibilidad de la revolución por cuanto la propia modernidad de la revolución política burguesa demandaba la existencia de su contrapartida, los países suministradores de materias primas y, en consecuencia, oprimidos por los más desarrollados, con lo cual la consigna de Marx sobre la unidad de los proletarios se cambió por la de “pueblos oprimidos, uníos”.

El tratamiento de la conciencia de clase había sido un asunto de la mayor importancia para los marxistas; el propio Marx consideraba que la clase solo poseía dicha condición cuando actuaba como partido político, y alrededor de dicha cuestión diferían Rosa Luxemburgo y Vladimir Ilich Lenin, discrepancia que valoramos como de certidumbre en distintos niveles. Rosa se expresaba en términos filosóficos, más próximos al pensamiento de Marx, y Lenin actuaba como un cientista de la política, al plantear que había que importar la conciencia de clase a la clase obrera. Por supuesto, que Lenin se refería a la estrategia y las tácticas políticas que solo podían ser elaboradas por un grupo profesional de la clase, aquel constituido por el partido. Con Lenin, se fundamenta la necesidad del partido o grupo que dirigiera inteligentemente el comportamiento de los revolucionarios y que, en Rusia, asumieron el nombre de bolcheviques por representar la mayoría de los participantes en el II Congreso de los socialdemócratas rusos.

La flexibilidad y la concreción táctica de Lenin se puso de manifiesto en la revolución burguesa de 1905, en la cual conminó a la participación de los obreros que no sentían sus objetivos como propios; pero Lenin partía del criterio de que solo se aprende a luchar en la lucha. Cuando se proclama la Duma, los bolcheviques participaron —aún en contra del criterio de la socialdemocracia europea— porque Lenin adujo que debían ingresar en dicho Parlamento, inclusive para expresar en su seno, que aquel no servía. Cuando años después, se votaron los créditos de la I Guerra Mundial, los bolcheviques y los serbios fueron los únicos socialdemócratas que se manifestaron en contra.

Los bolcheviques demostraban un conocimiento profundo de la situación internacional; pero en la toma de decisiones, solo Lenin pudo enfrentar la crisis que provocó la paz de Brest- Litovsk en los revolucionarios, y probar por qué constituía la única toma de decisión posible. Más tarde, al asumir la Nueva Política Económica (NEP), recibió múltiples críticas; pero la NEP era imprescindible para salvar la Revolución, y aunque inaceptable para la prédica de muchos dirigentes socialdemócratas, también bolcheviques, hay que recordar que ante la ofensiva de la Entente y la contrarrevolución interna, la situación había alcanzado tal grado que aún en 1928 había muertos por hambre en las calles. Inclusive, en sus tácticas concernientes al tratamiento concreto de cada problema, Lenin no rechazó los compromisos en aras de la defensa del proceso revolucionario y su objetividad analítica lo hizo valorar que dado el avance tecnológico de Alemania si la revolución se producía en dicho país, Rusia dejaría de encabezar el movimiento revolucionario.

Trabajó sin descanso en aras de defender la unidad del partido como vanguardia del proceso revolucionario y aunque difería de los criterios de algunos de sus miembros, siempre evaluó sus posibles aportes, ya que, según decía, en las revoluciones, aún los esquiroles pueden prestar servicio.

Con la I Internacional, las ideas de Marx se extienden y trascienden a los centros europeos, podría calificarse a dicha organización como la primera de la sociedad civil internacional que porta las ideas de los obreros. En América, encuentra asiento principalmente en Estados Unidos y en los grandes países del Cono Sur; pero el terremoto ideológico que significó la Revolución de Octubre, la cual estrenó la bipolaridad histórico-social a nivel mundial, no solo acentuó la formación de partidos comunistas en países con un mayor grado de organización, sino, muy temprano, aquellos cubanos que habían celebrado el 1º de Mayo, aún bajo el dominio colonial, encontraron fieles dirigentes en el comunista fundador del Partido Revolucionario Cubano, Carlos Baliño, y en aquel bravo universitario que buscó la unión de los estudiantes y los trabajadores y conquistó a la juventud, el amado Julio Antonio Mella.

Lenin había previsto que con la Revolución de Octubre se rompía la cadena imperialista por su eslabón más débil, aquel que portaba el mayor número de contradicciones; pero ello era solo el comienzo. A través de la III Internacional, Lenin expuso su análisis de los avances de los procesos revolucionarios y señaló en cuál dirección se movería la revolución socialista que indudablemente, para él, iría hacia el este. Su predicción científica se cumplió en las revoluciones de los países asiáticos, encabezadas por Mao Tse Tung, Ho Chi Minh, Kim Il Sung.

Pero, de modo impensado, pocos años después, en una isla del Caribe, que se emancipó de su metrópoli en el tránsito del siglo XIX al siglo XX, bajo la concepción unitaria y latinoamericanista de José Martí, un joven abogado logró la hazaña de política científica de probar a su pueblo que solo podría liberarse del tirano y cumplir su destino americano con una revolución de los oprimidos, y con dicha convicción convocó a la revolución socialista que transitó desde el este hacia un sur-oeste lo cual requería de una lucha en frentes ideológicos varios, y con sujetos diversos, en función de lo cual trabajó por la unidad de los revolucionarios, campesinos, obreros, estudiantes, y otros grupos sociales en la ciudad y en el campo, los cuales integraban un pueblo que había sido oprimido por siglos. Se enfrentaba entonces, como Lenin, al más grande reto histórico: crear la propia base económica de la revolución.

Como no puede tratarse a la Revolución de Octubre sin la conducción de Lenin, tampoco puede concebirse la Revolución Cubana, sin la estrategia y tácticas de Fidel Castro. En la isla donde se unen y se separan el Golfo de México y el mar Caribe o mar de las Antillas, también se encuentran y se debaten en apoyo y contradicción las ideas de la Revolución de Octubre y el sueño americano de Martí.

Según sentenciaba Mayakovski, aún la historia de Lenin está por escribir, y sucede lo mismo con el análisis teórico del sentido de Fidel para la América nuestra. Fidel hizo suyas las ideas que se habían naturalizado en el continente asiático y las trajo al suelo nutricio de la América nuestra, sureña, plural, coexistente, que había luchado por los sueños emancipadores de Bolívar, Sucre, San Martín, Juárez, Martí. En Cuba confraternizaron la Revolución de Octubre y la Revolución Cubana: Lenin y Fidel Castro. No se conocieron; pero ambos se plantearon idénticos objetivos: luchar por una revolución verdadera.

Fuente: Trabajadores.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Congreso Internacional "El Capitalismo global en las Américas".

 El capitalismo contemporáneo: un lobo que no se disfraza

Por Hassan Pérez Casabona⃰

En la segunda jornada del Congreso Internacional El Capitalismo global en las Américas, que se celebra en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, prosiguió el intercambio sobre la inviabilidad de un sistema instaurado para acrecentar las ganancias de exiguas élites y no para encontrar soluciones a los problemas que enfrentan las cuatro quintas partes de la humanidad. El foro académico, en el que participan relevantes personalidades de diferentes latitudes, es auspiciado por la Red de Estudios Críticos sobre el Capitalismo Global (Network for Critical Studies of Global Capitalism, NCSGC por sus siglas en inglés) y la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC).


Caricatura de Alfredo Martirena. Cuba.
Caricatura de Alfredo Martirena. Cuba. Tomada de Juventud Rebelde

Uno de los paneles especiales que desarrolló su labor en plenario  contó con la conducción de Jorge Hernández Martínez, al frente de la cátedra Nuestra América y los Estados Unidos de la UH, y en él expusieron sus apreciaciones los doctores Frank Thompson, de la Universidad de Michigan y Elier Ramírez Cañedo, de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

Thompson, investigador emérito, trajo a colación una versión actualizada de un trabajo presentado en el 2014, en un evento científico desarrollado en la Universidad de La Habana, con el título Actualización sobre las relaciones económicas de Cuba y Estados Unidos después del bloqueo.  El autor, quien expresó el honor que significaba estar en una sala con el nombre de Fernando Portuondo (brillante historiador a quien conoció, al igual que a su esposa, la también figura cimera de las ciencias históricas Hortensia Pichardo) verifica su hipótesis de que, con la eliminación de determinadas restricciones durante la administración Obama (limitadas e insuficientes por demás) se incrementaron las visitas de ciudadanos estadounidenses a Cuba, al tiempo que prosiguen perjudicándose los intereses de ese país, a partir de que no es posible la inversión en numerosos negocios potencialmente atractivos para ambas partes.

Ramírez Cañedo, por su parte, se adentró en el examen de lo sucedido en el plano de las relaciones bilaterales durante la presidencia de Donald Trump: “Aunque existe una élite de poder de extrema derecha, encabezada por varios congresistas de origen cubano, que respaldan a Trump en el regreso a la clásica política de confrontación, el consenso dentro de la propia élite de poder de los Estados Unidos y su aparato burocrático se inclina a continuar la apertura iniciada por Obama el 17 de diciembre del 2014. Por tanto, la política que está adoptando la administración Trump hacia Cuba, tiene grandes posibilidades de convertirse en el futuro en una anomalía coyuntural, que terminará siendo barrida por la lógica sistémica, proclive a continuar el enfoque del acercamiento. Quizás Ben Rhodes, ex asesor de Obama, utilizó la frase más exacta cuando expresó que el anuncio de Trump constituía el “último suspiro ilógico de una política estadounidense con un historial de 50 años de fracaso´”, afirmó.

El destacado investigador, poseedor de una amplia obra con independencia de su juventud, añadió: “Lo que sí se ha quedado muy claro en estos meses es que el presidente de los Estados Unidos ha convertido a Cuba en una mera ficha de cambio para sus turbios manejos de política interna. Y en esos manejos turbios está la mano del senador Marco Rubio, con el cual al parecer el presidente ha llegado a algún acuerdo, a cambio de su apoyo en el Comité de Inteligencia del Senado donde su responsabilidad está siendo cuestionada en la investigación por la presunta injerencia rusa en la campaña electoral de 2016.  Estos sectores de extrema derecha de origen cubano se encuentran hoy a la ofensiva y el presidente no ha dejado de complacerlos. La construcción del nuevo pretexto de supuestos ataques sónicos contra el personal diplomático de la embajada de los Estados Unidos en La Habana le ha venido como anillo al dedo a estos sectores, quienes son los únicos que se benefician con este tipo de operaciones de bandera falsa, en las cuales Estados Unidos tiene una larga experiencia”.

De igual manera, destacó que “Para Cuba, significa una nueva oportunidad para el avance y fortalecimiento de los procesos de transformaciones en curso hacia un socialismo próspero y sustentable, así como para afianzar las alianzas con los gobiernos, movimientos y fuerzas políticas progresistas y de izquierda en la región, y el relanzamiento de los procesos integracionistas y de unión en América Latina y el Caribe, en especial la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). De la misma forma para fortalecer los lazos con aquellos actores internacionales que a nivel global desafían la hegemonía estadounidense”.

En el cierre de sus palabras, Elier recordó la valoración que ofreciera Julian Assange, fundador del sitio web Wikileaks, en una amplia entrevista que ofreciera a Página 12, sobre las nuevas oportunidades que se abrían para la resistencia y la lucha antisistema a nivel global con Trump en la Casa Blanca:

“Bajo la conducción de un hombre negro educado y cosmopolita como Barack Obama el gobierno de Estados Unidos no se parecía a lo que era. Bajo Barack Obama se deportaron más inmigrantes que en cualquier otro gobierno y se pasó de dos guerras a ocho. Supongamos que Argentina tiene un conflicto con el gobierno de Trump por su apoyo a Gran Bretaña en el caso de las Malvinas. ¿Es más fácil o más difícil para Argentina conseguir apoyo en la comunidad internacional que cuando era presidente Obama? Es más fácil con Trump. ¿Y a nivel doméstico en Estados Unidos? Claro que será más fácil protestar contra las políticas de Trump. De hecho las protestas ya empezaron. Los demócratas, cuando están en la oposición pueden convertirse en una fuerza que restringe y controla al gobierno. Pero cuando llegan a la presidencia y al gabinete se funden con las instituciones. El gobierno de Obama era un lobo con piel de oveja. El gobierno de Trump es un lobo con piel de lobo. Es más fácil tratar con un lobo que no se disfraza”, concluyó.

Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana. 



Una nueva forma de hacer política: no cejar en el empeño de un mundo mejor

Por Hassan Pérez Casabona⃰

En medio de las avalanchas mediáticas imperiales, especializadas en distorsionar la realidad de lo que sucede en diversas naciones, y en propalar a los cuatro vientos la supuesta superioridad de la sociedad de consumo, resulta vital que se multipliquen esfuerzos y proyectos, que doten a los seres humanos de sólidos argumentos para desmontar dichas estratagemas del gran capital transnacional. No en balde José Martí, Apóstol de la independencia antillana, señaló que “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace, ganémosla a pensamiento”.

Foto: Alfonso Gonzales.
Foto: Alfonso Gonzales.
Con esa aspiración en el centro del dial (examinar con rigor teórico disímiles cuestiones y contribuir además a responder la pregunta de, ¿qué hacer para superar un escenario sombrío?) tuvo lugar a lo largo de tres jornadas la Conferencia Internacional El Capitalismo global en las Américas. El foro académico, que sesionó en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, fue convocado por la Red de Estudios Críticos sobre el Capitalismo Global (Network for Critical Studies of Global Capitalism –NCSGC- por sus siglas en inglés) y la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y Caribeños (ADHILAC).

Uno de los paneles, dentro de la amplia agenda de trabajo prevista, tomó como eje para el debate el tema La presidencia de Trump y el reforzamiento de las concepciones neoliberales, neofascistas y el autoritarismo en las relaciones internacionales. Con la conducción de Marcelo del Castillo-Mussot, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se presentaron en el mismo diferentes ponencias. Alfonso Gonzales, de la Universidad de Riverside, California, disertó sobre: El trumpismo, el autoritarismo neoliberal y las políticas subalternas hacia los latinos.

En su exposición, en referencia a un sistema en crisis, dijo que “Las facciones del gran capital están manejando los aparatos del Estado. Las figuras en las responsabilidades principales en Estados Unidos son agentes de un sector desconectado con la realidad de la mayoría de las personas. Pensemos en Trump, Rex Tillerson y otros muchos. Nunca en la historia de Norteamérica hubo un gabinete repleto de multimillonarios, expresión clara a la vez de la fractura entre la población y aquellos en la cúpula gubernamental”.

El libro de Alfonso Gonzales Reform without Justice: Latino Migrant Politics and the Homeland Security State (Oxford University Press, 2013), ganó el premio Américo Paredes Book por el mejor libro en el campo de los estudios sobre chicanos y latinos en Estados Unidos en el 2014.
El libro de Alfonso Gonzales Reform without Justice: Latino Migrant Politics and the Homeland Security State (Oxford University Press, 2013), ganó el premio Américo Paredes Book por el mejor libro en el campo de los estudios sobre chicanos y latinos en Estados Unidos en el 2014.

En esa misma línea, explicó que “Existe una reconfiguración hacia un Estado más represivo, el cual se aísla de los controles democráticos clásicos para dar cabida a formas macabras. Ello está unido a una creciente suspensión de los derechos civiles, criminalización de la protesta y el libre pensamiento y retrocesos en numerosos áreas. El nuevo modelo desarticuló las acciones implementadas durante las últimas décadas”.
El politólogo chicano, quien manifestó que estar en Cuba en un evento de esta naturaleza era un honor para él, se refirió a la necesidad de pensar en el análisis de Gramsci, a la hora de discernir entre lo coyuntural y lo orgánico. “Hay un capitalismo y un estado-nación en crisis. La migración, más allá de que se presenta siempre responsabilizando a los pobres, es una de las tantas manifestaciones del fracaso de dicho modelo neoliberal”.

“El trumpismo plantea un proyecto ultranacionalista, argumentó, que rechaza todo aquello que no se aviene a la percepción de las élites dominantes, cuya base ideológica se remonta al origen de ese país. Considero, asimismo, que la victoria en las elecciones presidenciales de noviembre del 2016 es también resultado de una reacción, a la forma ineficiente de los demócratas de generar un proyecto coherente para atender las demandas de los movimientos alternativos y trazar un camino de avance. Muchos, entre los que me incluyo, catalogaron como gran error colocar a una figura desgastada de candidata. Hillary Clinton no gozó de autoridad en muchos sectores, incluso era definida como mediocre, lo contrario de un hombre como Bernie Sanders”, precisó.

En otro momento el analista destacó: “Entre el rosario de decisiones nefastas adoptadas por Trump, está el bloqueo migratorio a los ciudadanos de sietes países musulmanes, al igual que expandir las capacides para deportar a inmigrantes. En las últimas semanas se han sumado a esta tarea más de 15 mil nuevos efectivos, dos tercios de ellos vinculados con el departamento de Seguridad Interna”.

“El Fiscal General, por otro lado, expresa sin pudor que van a recolectar información procedente de las redes sociales de todos aquellos que estimen, con el objetivo de utilizarla contra grandes grupos. Estados Unidos puede deportar 40 mil inmigrantes por día en la actualidad. Donald Trump, sin embargo, piensa que ello es insuficiente y afirma que la infraestructura debe permitir sacar del país a 200 mil personas cada 24 horas. En uno de los centros más grandes, en Adelanto, California, las condiciones son infrahumanas. En los meses recientes fallecieron allí seis personas”, añadió.

Ahondando en las maquinaciones de la administración republicana en este ámbito, dijo que: “Están desmontando determinadas regulaciones que beneficiaban a más de 2 millones 500 mil indocumentados. Quieren crear un mecanismo donde es imprescindible hablar inglés para aspirar a entrar a ese país, así como contar con empleos que proporcionen más de 100 mil dólares de ingresos anuales. Es un ejemplo nítido de continuar el robo de cerebros practicado durante décadas, al tiempo que rechazan las solicitudes de los desfavorecidos”, amplió.

“Lo más preocupante es que vienen acendrando una visión donde los blancos son superdotados y todos los demás estamos condenados únicamente a ser proveedores de mano de obra barata para trabajar en los servicios. El ascenso de Trump lo veo también como muestra de las carencias de la izquierda y de la politología tradicional. Solo se le presta atención al estudio de las elecciones y de cuántos salieron a votar. El problema es mucho más complejo. Hay que concentrarse en el examen de las ideas. Tenemos que profundizar en los conceptos y en construir una nueva forma de hacer política. Lo esencial es las ideas que pueden emerger de la sociedad. Vuelvo a Gramsci y la filosofía de la praxis, como estímulo a no cejar en el empeño de un mundo mejor”, concluyó.

Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana. 
  


jueves, 9 de noviembre de 2017

Los Estados Unidos y la Unión Europea recurren a esfuerzos imperialistas para derrotar las Revoluciones en Cuba y Venezuela.



Por Dr. Leyde E. Rodríguez Hernández

Vicerrector Investigación y Postgrado ISRI


Los Estados Unidos y la Unión Europea siguen siendo aliados imperialistas en muchos aspectos de la política internacional, en un contexto global enrarecido por los dislates del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, quien también ha tenido palabras inaceptables para los líderes de la endeble integración europea. Exacerbando así contradicciones y preocupaciones entre desaliñados aliados, como pudiera inferirse del lema Trumpiano: “América Primero”, y de la Unión Europea: “Relanzar Europa”.   

Un despacho cablegráfico de ANSA fechado en Miami, correspondiente al 8 de noviembre, indicó que las restricciones de viajes a Cuba y las prohibiciones de hacer negocios con ciertas empresas de la isla, notificadas en junio de 2017 por Donald Trump, entrarán en vigor muy próximamente con el risible argumento de "reducir el poder económico de las fuerzas militares" cubanas, enmascarando toda la verdad al respecto: el recrudecimiento genocida de un bloqueo económico, comercial y financiero que lejos de afectar a la jerarquía militar cubana y a la denominada familia de los Castros, traerá más penurias económicas y dificultades en la vida cotidiana de todo el pueblo cubano. 

Acostumbrados y entrenados en mentir deliberadamente y en la elaboración de  listas para sancionar instituciones e individuos en otros  países, el gobierno de los Estados Unidos ha publicado una arbitraria relación de 180 empresas vinculadas con las fuerzas militares, incluidos hoteles y tiendas de la compañía Habaguanex -la principal en la zona turística de la Habana Vieja- con las que se prohíbe  hacer negocios; también están incluidos hoteles y marinas de Gaviota, ambas pertenecientes al conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial (GAESA). Lo más tragicómico o burdo del caso es que en la lista también aparecen fábricas de refrescos y de elaboración de alimentos.

Las antidemocráticas nuevas regulaciones para los viajes y el comercio con Cuba, se implementarán de forma inmediata en el marco de la decisión del presidente Trump de congelar la normalización de las relaciones bilaterales iniciadas por su predecesor Barack Obama. Pues sí, señores, así es de perjudicial, para amplios sectores sociales estadounidenses y cubanos, la nueva política del “poder estúpido” del actual inquilino de la Casa Blanca.

Nuevamente el gobierno de los Estados Unidos se equivoca en su política contra Cuba pensando que con mayor bloqueo y agresividad podrían intimidar al gobierno cubano y conducirlo en la dirección del interés del poder estadounidense, en la perspectiva de un cambio de régimen en la isla, lo cual encubren en la gastada retórica de “avanzar hacia una mayor libertad política y económica para el pueblo cubano". Un pueblo heroico que ha sobrevivido  dignamente la política de cruel bloqueo y terrorismo de los círculos de poder imperialistas en Estados Unidos, que desprecia a la nación cubana por la sencilla razón de haber sostenido, durante más de cincuenta años, la independencia, la soberanía nacional y el socialismo en la isla caribeña. 

En mi opinión, el gobierno de los Estados Unidos, cuando recrudece el bloqueo a Cuba, viola también los derechos humanos de los ciudadanos estadounidenses, porque tienen prohibido hacer transacciones con entidades cubanas supuestamente controladas por los servicios militares, de inteligencia y de seguridad del estado cubano. Esto queda corroborado en la prohibición de los viajes individuales de estadounidenses a la isla para abrir contactos con el pueblo cubano, exceptuando solamente en esta medida los que tengan carácter académico. Pero, para mayor encarnizamiento, algunos de esos viajes, antes autorizados, se podrán realizar si el interesado compró el boleto de avión o hizo su reserva de alojamiento antes del pasado 16 de junio, fecha en la que Trump anunció la nueva política hacia Cuba.

Al mismo tiempo, se mantiene e intenta profundizar en la política de subversión para desestabilizar a la sociedad cubana, pues respecto a los llamados "viajes de apoyo al pueblo cubano", los Estados Unidos exigirá, a partir de ahora, que los interesados participen "en un programa de actividades de tiempo completo que impliquen una interacción genuina con individuos en Cuba". Hablando claro, esto sería con la contrarrevolución interna y con sectores dispuestos a colaborar con el régimen imperialista estadounidense. 

No tengo la menor duda que, aunque estas medidas afectan directamente al pueblo cubano, del mismo modo dañan el interés nacional de los Estados Unidos, porque diversos sectores políticos, económicos, religiosos, culturales y familiares son favorables al comercio, a las inversiones y a todos los vínculos sociales, sin barreras de ningún tipo, con el pueblo cubano, sin un interés manifiesto de subversión política para el “cambio de régimen” en Cuba.  

Lo cierto es que, a lo largo de su campaña electoral, el candidato republicano Donald Trump, prometió endurecer la política agresiva hacia Cuba y mantener el bloqueo económico impuesto hace más de medio siglo a la isla. La continuación de una política fracasada, y en contra de los intereses de amplios sectores sociales estadounidenses, permite afirmar que dichas medidas de recrudecimiento del bloqueo contra Cuba tendrán poca sostenibilidad estratégica. El tiempo confirmará esa posible tendencia y habrá que resistir para constatarlo en la práctica, por sus propios resultados.      

En cuanto a Venezuela, el gobierno de Donald Trump recurre a una política similar a la aplicada contra Cuba, mediante la adopción de nuevas sanciones a Venezuela, esta vez contra 10 funcionarios a los que responsabiliza por irregularidades electorales, censura a la prensa y corrupción en la distribución de alimentos. Este nuevo paquete de sanciones incluye a Sandra Oblitas, vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, los ministros Ernesto Villegas Poljak (Cultura), Freddy Bernal (Agricultura Urbana) y Jorge Márquez Monsalve (Despacho Presidencial), y al presidente de CANTV, Manuel Fernández, entre otros.

Relacionado con Venezuela, según un despacho cablegráfico de Notimex, desde Bruselas, “la Unión Europea tiene previsto adoptar nuevas sanciones contra Venezuela, entre ellas un embargo a la exportación de armas y de equipamientos que pueden ser empleados en la represión en el país, que vive una crisis política, económica y social sin precedentes”.

Se dice que esa medida recibió el aval de los representantes permanentes de los Veintiocho en Bruselas y debe ser formalizada por los ministros de Asuntos Exteriores en su próxima reunión. Mi pregunta es: ¿No tendrán estos señores otros temas que abordar relacionados con las propias problemáticas que paralizan y convulsionan a los estados miembros de la Unión Europea?

No creo que la Unión Europea sea hoy un ejemplo moral para el mundo. Primero debiera mirarse por dentro y resolver sus graves dificultades, para después criticar y decidir sanciones contra gobiernos e individuos de otras naciones soberanas e independientes. 

En fin, pudiera ser una simple coincidencia, pero hay que observar la existencia de una “nueva” especie de división del trabajo imperialista entre Estados Unidos y la Unión Europea en sus afanes, “por separado”, para derrotar los procesos revolucionarios en Cuba y Venezuela. En este sentido, la Unión Europea está directamente involucrada en la política injerencista y de agresión política, económica y mediatica contra Venezuela, mientras con Cuba busca otro tipo de relación más política y diplomatica acorde con los nuevos tiempos.

Las acciones imperialistas contra Venezuela y Cuba fracasarán frente a la resistencia de los pueblos y por su carácter insostenible en el plano estratégico. Como en otras épocas, el temor a las Revoluciones en el sistema internacional permanece vigente en los circulos políticos y militares  de las potencias imperialistas garantes del inviable e insostenible status quo capitalista a nivel global.