jueves, 25 de febrero de 2016

Acerca del fracaso del capitalismo de pocos

Mientras exista el Capitalismo me recordarán
Por Leyde E. Rodríguez Hernández 

Pocas veces el diario La Prensa Gráfica en El Salvador presenta un análisis crítico sobre la situación económica y social global, de forma balanceada y objetiva. Así es el caso del artículo de opinión: "El fracaso del Capitalismo de Pocos", del periodista y analista salvadoreño Alberto Arene.

Como he podido observar, la mayoría de los artículos del diario La Prensa Gráfica son caricaturescos, de perfil humorístico, porque tienden a reflejar situaciones exageradas, visiones unilaterales e ideologizantes contra lo que denominan "Comunismo" o "regímenes totalitarios de izquierda" o "régimen castrista". Con el lenguaje periodístico que utilizan se infunde temor sobre el necesario cambio social que necesitan nuestras sociedades, pero también es tan burda la manipulación que buena parte de las noticias y trabajos de opinión permiten al lector desplegar carcajadas o insultarse por el irrespeto a la inteligencia humana, salvo que usted no sepa leer e interpretar la realidad que se le presenta. A pesar de que esas lecturas me produzcan cierta diversión intelectual durante mi tiempo de ocio, no dejo de reconocer el efecto de dominación política que esa intimidación mediática produce en ciento de miles de lectores.

Hablar de Socialismo del Siglo XXI siempre me pareció más un lema, una propaganda de algunos ideólogos del Chavismo, para distinguirlo del socialismo real en Europa y hasta de la Revolución Cubana de 1959, que algo verdaderamente existente, pues se pretendió ofrecer como un modelo, que en su integralidad no existió al interior de los países progresistas o de izquierda latinoamericanos, cuyos procesos se diferencian notablemente por su diversidad y las fuerzas sociales que los impulsan. 

Y, por tanto, no han logrado conformar un modelo alternativo al capitalismo, por sus carencias subjetivas, en la transformación cultural y de las estructuras mentales de las personas, en la no creación de una nueva cultura política y civilizatoria. Aunque en Bolivia pude observar progresos notables en los "pueblos originarios", es verdad que un cambio civilizatorio exige muchas transformaciones sociales y es muy complejo lograrlo en un ámbito internacional marcado por relaciones de poder y constante agresión externa de las potencias garantes del actual sistema internacional. 

Pero lo cierto es que el capitalismo es un fracaso de cinco siglos para las mayorías. En suma, es una ruina civilizatoria y más que reformarlo merece bien ser transformado radicalmente, porque como explica el analista salvadoreño Alberto Arene: "Si el descontento es grande en los países capitalistas desarrollados, es mucho mayor en los subdesarrollados donde la pobreza, el deterioro ambiental y los problemas diversos son mucho mas grandes. Si esto es cierto en Europa y en Estados Unidos, lo es mucho más en África, Asia y Latinoamérica, donde la democracia y la institucionalidad es mucho más débil". 

Aceptemos, entonces, de manera democrática, el daño que padecen las mayorías y exijamos, a los sostenedores de ese injusto orden global, una transformación también de dimensión planetaria. Y en este contexto, miremos entonces desde un "Enfoque Sur" para el cambio civilizatorio de nuestra realidad más cercana, ante la incapacidad humana de reformar o moralizar el vetusto capitalismo que nos domina e impide emanciparnos.  

Ensayemos, una vez más, un nuevo salto civilizatorio desde la originalidad y la historia especifica de cada región. Mientras leía la opinión "El fracaso del Capitalismo de Pocos" de Alberto Arene, pude divertirme menos, pero reflexionar más y mejor. 


Véase el artículo de referencia aquí:

http://www.laprensagrafica.com/2016/02/25/el-fracaso-del-capitalismo-de-pocos









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