sábado, 12 de mayo de 2018

LA REVISTA DEL LUNES



No.92 / La Habana, Lunes 14 de mayo del 2017 / Año 60 de la Revolución / RNPS 2442

Sumario

Ideas sobre el papel del administrador expresadas por el Che y Fidel
Flota estadounidense con 1 000 misiles en el Mediterráneo
Manlio Dinucci
Las mentiras detrás de las guerras de EEUU
Jon Basil Utley
Donald Trump y el “Estado profundo”
Michell Collon
Trump y las olas de la desindustrialización
Alejandro Nadal
Televisión neoliberal: arma mortal de desinformación
Carlos Santa María
¿Están listos los demócratas para terminar su amistad con Facebook y Silicon Valley?
Thomas Frank
Nuevas formas de esclavitud
José Antonio Pérez Tapias
El calvario de las mujeres que denuncian violación en España
Luis Gonzalo Segura

[…] Llegará el día en que no solo los administradores de las fábricas y de las empresas tendrán que poseer profundos conocimientos técnicos, sino que llegará el día en que no se pueda ser dirigente político —escúchese bien—, llegará el día en que no se pueda ser dirigente político sin profundos conocimientos acerca de los procesos de producción.
Fidel Castro Ruz, 29 de agosto del 1966



Ser como el Che

Los objetivos de un administrador

Dando continuidad al trabajo de Ernesto Che Guevara El cuadro, columna vertebral de la Revolución aparecido en la Revista del Lunes del pasado 7 de mayo de Panorama Mundial, exponemos fragmentos de otro trabajo del Che titulado Discusión colectiva; decisión y responsabilidades únicas (1), que complementa sus ideas de lo que debe ser un cuadro administrativo y precisa las funciones de un administrador:

Publicamos, además, conceptos del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (2) coincidentes con los del Che, sobre el papel de los administradores, su preparación y la imprescindible vinculación con los trabajadores y campesinos, sin lo cual no se podrían alcanzar los objetivos en un centro de trabajo.

El Che expresó:

(…)

La Revolución cubana, dejando atrás rápidamente su primera característica de Revolución democrática antimperialista, se ha transformado en socialista; como tal, todos los problemas que se plantean deben examinarse desde el punto de vista de un estado que marcha hacia el socialismo y a la luz de los grandes principios directores del marxismo, considerando además la experiencia de los países que están construyendo efectivamente el socialismo en su territorio.

(…)

¿Cuáles son las metas fundamentales de un administrador? Podemos decir en esta época que la meta fundamental es el cumplimiento y sobrepasamiento del plan. ¿Cómo asegura un administrador cumplir o sobrepasar el plan? Fundamentalmente, con dos medidas: la producción y la productividad.

La producción, es decir, la creación de los productos necesarios para cumplir las metas asignadas, y la productividad, o sea el aceleramiento del proceso de producción de tal forma que con menos o los mismos gastos se pueda producir más. Se puede lograr la productividad necesaria mediante varios factores: la coordinación de las fuerzas administrativas y técnicas con las fuerzas de producción, es decir, con la masa obrera, la compenetración de la masa obrera de la importancia definitiva de realizar el plan y el elevamiento técnico de ésta desde el más bajo nivel.

Importancia de la formación de cuadros administrativos

(…)

Para todo esto hay que cumplir una de las tareas más importantes y fecundas que deben realizar en colaboración estrecha los directores de empresas, los miembros del Consejo Técnico de Asesores, los sindicatos, las organizaciones revolucionarias y también la JUCEI; esta tarea es la formación de cuadros. La formación de cuadros es la base que nos permitirá el triunfo futuro de las fábricas, de la empresa y del país en general.

Quien sabe hoy sacrificar horas de su trabajo, quien sabe hoy sacrificar algo de la producción inmediata, algunas horas de trabajo, gana mediante aumentos de la productividad del futuro y con creces lo que pierde hoy, y puede decirse que ha comprendido perfectamente el proceso de la producción socialista en una empresa o en un medio estatal. Esa es una de las tareas más importantes que estamos afrontando en estos momentos, preparándonos para crear las condiciones necesarias para que un número muy grande de técnicos capaces pueda alcanzarse en los años venideros.

¿Qué debe hacer un dirigente administrativo?

Aunque el individuo humano no puede encasillarse dentro de moldes rígidos donde se clasifiquen sus méritos separadamente y se sumen aritméticamente los números de clasificación parcial para dar el total, pues es un todo, se puede decir que el director de empresa o fábrica será inmejorable cuando:

- conjugue en sí el interés por el desarrollo de la clase obrera y del país en general y el triunfo particular de su centro de trabajo;

- la coordinación con todos los organismos revolucionarios y la decisión y autoridad para resolver por propia responsabilidad los problemas planteados;

- sepa elevarse a tanta altura administrativa que le permita abarcar en su conjunto la producción y bajar al trato personal y directo con las masas;

- sepa mandar objetivamente por sus conocimientos pero también hacerse seguir por su ejemplo;

- conozca la teoría de la planificación y sus problemas y la tecnología de su centro de trabajo;

- cuando haya superado los niveles intelectuales medios y siga aprendiendo constantemente, pero se sienta miembro de la clase obrera y a ella recurra para obtener experiencias;

- cuando sea capaz de olvidarse del más mínimo interés personal; de anteponer el cumplimiento de las leyes y los deberes revolucionarios a la amistad personal;

- cuando sepa valorar a los individuos por sus hechos objetivos y totales y no por aspectos de su personalidad o sus palabras;

- cuando una a la más grande disciplina administrativa la audacia e iniciativa revolucionarias;

- cuando coopere al desarrollo técnico y político de la clase obrera dando las mayores facilidades a los trabajadores para el estudio;

- cuando haya aprendido definitivamente que las grandes verdades científicas del movimiento revolucionario deben ser completadas por el trabajo constante y objetivo, teniendo en cuenta siempre la realidad y trabajando sobre ella con el arma de la teoría.

Teoría y práctica, decisión y discusión, dirección y orientación, análisis y síntesis, son las contraposiciones dialécticas que debe dominar el administrador revolucionario

Fidel agregó:

(…)

La Revolución no abunda en administradores, ni en administradores de industrias ni en administradores de empresas.

La Revolución no podía poner a administrar a los viejos mayorales, la Revolución no podía poner al frente de las granjas del pueblo a los viejos administradores, porque aquellos funcionarios se formaron en un ambiente distinto al ambiente de la Revolución, se formaron al servicio de los intereses de los grandes terratenientes y de los grandes propietarios; sus mentalidades no eran mentalidades que estuviesen a la altura de la Revolución; sus mentalidades, antiobreras muchas veces, no eran las mentalidades más idóneas para situarlas al frente de las granjas del pueblo cuando aquellas tierras dejaron de ser propiedad privilegiada de nadie para convertirse en bienes de todo el pueblo.

La Revolución no tenía una reserva de administradores, la Revolución no tenía cuadros de administradores, y tenía que organizar esos cuadros, y tenía que utilizar los servicios de hombres del pueblo que, en muchos casos, nunca habían estado administrando una empresa, que en muchos casos nunca habían estado administrando fincas, ni habían tenido tareas de administración de ninguna índole.

Pero aun cuando la Revolución tuviera un óptimo administrador en cada granja, buenos técnicos en cada granja, no habríamos hecho nada sin una verdadera conciencia revolucionaria en las masas trabajadoras de las granjas del pueblo.

Si ustedes nos preguntan qué es lo más importante en una granja del pueblo, si un buen administrador, un buen contador o un buen técnico, o si todos ellos juntos, qué es lo mejor, lo más importante en una granja del pueblo, nosotros diríamos que lo más importante no es ni el buen administrador, ni el buen contador, ni el buen técnico; que lo más importante para el éxito de una granja del pueblo, es la masa obrera que trabaja en esa granja del pueblo. Lo más importante es la conciencia revolucionaria de esa masa obrera, el entusiasmo de esa masa obrera, la capacidad de esa masa obrera es lo más importante en una granja del pueblo.

A veces hay un buen administrador, pero un buen administrador que no tiene sentido, que no tiene una idea clara de la importancia que tiene la masa que trabaja en ese centro, y aun cuando sea un buen organizador, desconoce un principio fundamental de la Revolución, desconoce una verdad elemental de la Revolución; y es la importancia de la masa en cualquier tarea, la importancia del papel que debe desempeñar la masa obrera dentro de ese centro de trabajo.

Como ese administrador conozca él solo los planes de producción, como ese administrador no reúna nunca los obreros y les despierte el entusiasmo por los planes, despierte el sentido de honor de aquellos trabajadores, logre de ellos el apoyo y el compromiso a fin de tomar cuantas medidas sean necesarias para cumplir aquellas metas, ese administrador aunque sea honrado, aunque conozca sus funciones, aunque sea una persona buena, fracasará como administrador de esa unidad de producción.

Lo más importante en todo centro de trabajo, es la participación consciente y entusiasta de los trabajadores de ese centro en las tareas de producción. Porque el problema de producir no es un problema de administradores, el compromiso de producir no es un compromiso de administradores; la tarea y el compromiso de producir lo que el país necesita, a nadie le interesa más que a los propios trabajadores, porque son los propios trabajadores del país los llamados a recibir directamente todos los beneficios que implica el aumento de la producción de bienes de consumo.

La tarea de producir en una Revolución donde los bienes pertenecen al país y pertenecen al pueblo, donde ha desaparecido la explotación de los trabajadores por las minorías privilegiadas, la tarea de producir en un país donde el pueblo es el que cuenta y donde el pueblo es el llamado a disfrutar de las riquezas que se produzcan y se creen, es tarea no de los administradores sino fundamentalmente es tarea de los trabajadores (APLAUSOS). De ahí la importancia de esta escuela que se inaugura esta noche. Esta escuela tiene como objetivo preparar a los obreros más conscientes, a los obreros más entusiastas, a los obreros que demuestren más interés y más aptitud para organizar los núcleos revolucionarios de todas las granjas del pueblo.

(Selección y edición de Sergio Medina García)

(1) Revista Trabajo, segunda quincena julio del 1961
(2) Expresados en la Sierra Maestra el 30 de octubre del 1961 en la inauguración de la Escuela de Instrucción Revolucionaria. Tomado de: Fidel, Soldado de las Ideas


Flota estadounidense con 1 000 misiles en el Mediterráneo

El despliegue del grupo aeronaval encabezado por el portaviones USS Harry S. Truman comenzó al mismo tiempo que el bombardeo occidental contra Siria. Esta importante flota, que incluye un navío alemán, acaba de entrar en el Mediterráneo con un poder de fuego sin igual. Según la OTAN, fue enviada a esa región para contrarrestar la influencia rusa.

Manlio Dinucci*

El portaviones USS Harry S. Truman, proveniente de la base naval estadounidense de Norfolk, la más grande del mundo, ha llegado al Mediterráneo con su grupo de ataque.

El grupo de ataque encabezado por el USS Harry S. Truman se compone del crucero lanzamisiles USS Normandy y de los destructores lanzamisiles USS Arleigh Burke, USS Bulkeley, USS Forrest Sherman y USS Farragut, a los que se unirán próximamente dos navíos más de la misma categoría, el USS Jason Dunham y el USS The Sullivans. La fragata alemana Hessen ha sido integrada a ese grupo estadounidense de ataque.

Con más de 8 000 efectivos a bordo, esa flota cuenta con un enorme volumen de fuego. El USS Harry S. Truman, un súper portaviones de más de 300 metros de eslora, propulsado por dos reactores nucleares, puede lanzar al ataque –en oleadas sucesivas– 90 aviones y helicópteros de guerra. Su grupo de ataque, que también cuenta con cuatro cazatorpederos ya presentes en el Mediterráneo y varios submarinos, es capaz de lanzar más de 1 000 misiles crucero.

Se refuerzan así de manera más que considerable las Fuerzas Navales de Estados Unidos en Europa y África, que tienen su cuartel general en Nápoles-Capodichino [Italia], así como la base de la Sexta Flota [estadounidense] en Gaeta [Italia], ambas bajo las órdenes de un mismo comandante (actualmente el almirante James Foggo), quien tiene además bajo su mando la Fuerza Conjunta Aliada en Lago Patria (Nápoles).

Esto es parte del reforzamiento generalizado de las fuerzas estadounidenses en Europa, a las órdenes del general Curtis Scaparrotti, actual Comandante Supremo de todas las fuerzas de la OTAN en Europa.

En audiencia ante el Congreso de Estados Unidos, el general Scaparrotti explica la razón de ese reforzamiento. Y lo que describe es un verdadero escenario de guerra: acusa a Rusia de realizar «una campaña de desestabilización para modificar el orden internacional, aplastar la OTAN y socavar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo entero».

En Europa, después de «la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia y su desestabilización del este de Ucrania», Estados Unidos, que despliega más de 60 000 efectivos en países europeos miembros de la OTAN, ha reforzado ese despliegue con una brigada blindada y una brigada aérea de combate y ha creado depósitos preposicionados de armamento con vista al envío de otras brigadas blindadas. Simultáneamente, Estados Unidos ha redoblado también el despliegue de sus navíos de guerra en el Mar Negro.

Para incrementar sus fuerzas en Europa, Estados Unidos ha gastado en cinco años más de 16 mil millones de dólares mientras empuja a sus aliados europeos a elevar sus gastos en el sector militar en 46 mil millones en tres años para reforzar el despliegue de la OTAN contra Rusia.

Esto es parte de la estrategia que Washington inició en el 2014, con el putsch de la Plaza Maidan y la subsiguiente arremetida contra los rusos de Ucrania. Su objetivo es convertir Europa en el frente de una nueva guerra fría para fortalecer la influencia de Estados Unidos sobre sus aliados y obstaculizar la cooperación euroasiática.

Los ministros de Exteriores de los países miembros de la OTAN reafirmaron el 27 de abril su consenso, preparando una nueva extensión de la OTAN hacia el este, en contra de Rusia, mediante la adhesión de Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Georgia y Ucrania.

La aplicación de esa estrategia exige preparar convenientemente la opinión pública. Es por eso que el general Scaparrotti acusa a Rusia de «recurrir a la provocación política, difundir la desinformación y socavar las instituciones democráticas», incluso en Italia. Luego anuncia que «Estados Unidos y la OTAN combaten la desinformación rusa con una información verídica y transparente». Siguiendo sus pasos, la Comisión Europea anuncia una serie de medidas contra las «fake news», acusando a Rusia de utilizar «la desinformación en su estrategia de guerra».

Así que no sería extraño que la OTAN y la Unión Europea censuren lo que aquí publicamos, decretando que la flota estadounidense en el Mediterráneo es una «fake new» que Rusia propaga en el marco de su «estrategia de guerra».

*Geógrafo y politólogo italiano.

Tomado de RED VOLTAIRE/2 de mayo del 2018

Las mentiras detrás de las guerras de EEUU

Jon Basil Utley*

Nadie quiere que lo manipulen para entrar en guerra. Entonces, ¿por qué seguimos dejando que suceda?

El Washington oficialista y sus asociados han tergiversado los hechos en numerosas ocasiones al servicio de acciones militares que de otro modo no podrían haber tenido lugar. En el Medio Oriente estas intervenciones han matado a cientos de miles de civiles árabes inocentes, han creado el caos en Irak y Libia y han llevado a la expulsión de un millón de cristianos de las comunidades donde han vivido desde tiempos bíblicos.

El más famoso de estos episodios, por supuesto, fue la certeza con la que el Gobierno de los Estados Unidos informó al mundo de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, que conformaron la base de la invasión estadounidense de Irak en el 2003. El Gobierno también insistió en que Saddam tenía vínculos con Al-Qaeda, lo que reforzó el llamado a la guerra. Por supuesto nada era cierto.

Pero incluso antes de eso hubo la primera guerra contra Irak en el 1991 justificada en parte por la historia de los soldados iraquíes que supuestamente se deshicieron de los bebés que estaban en las incubadoras para morir en un hospital kuwaití. La hija de 15 años del embajador kuwaití mintió astutamente en un comité del Congreso preparado. El Christian Science Monitor detalló este extraño episodio en 2002.

También estaban las mentiras sobre que el ejército iraquí estaba a punto de invadir Arabia Saudita. Esa fue la aparente razón por la que Estados Unidos envió tropas a Kuwait para defender a Arabia Saudita. En un artículo en Los Angeles Times en el 2003, Víctor Marshall, miembro del Independent Institute, señaló que ni la CIA ni la Agencia de Inteligencia de Defensa del Pentágono consideraron probable un ataque iraquí a Arabia Saudita y dijo que las estimaciones de la Administración sobre las tropas iraquíes eran "extremadamente exageradas". De hecho, la Administración declaró que las fotografías que probaban sus afirmaciones nunca fueron verificadas porque, como supimos más tarde, las fotos nunca existieron. El Christian Science Monitor también informó sobre esto en el 2002 antes de la segunda guerra de Irak.

Estados Unidos atacó a Irak en el 1991, bombardeando y destruyendo las plantas de riego, saneamiento y electricidad de esa nación. (Véase aquí sobre el conocimiento y la planificación de Washington de la horrible contaminación masiva del agua potable iraquí.) Luego bloqueamos los suministros de reconstrucción durante nueve años, mientras alrededor de medio millón de niños murieron de enfermedades y hambre. Culpamos de todo a Saddam, aunque controlamos los flujos de dinero de Irak a través del programa de alimentos por petróleo de la ONU. Afortunadamente tuvimos un poco frecuente reconocimiento cuando Madeleine Albright admitió en 60 Minutos lo que se había hecho.

Antes de eso estaba la guerra de Kosovo, cuando Estados Unidos atacó a Serbia sobre la base de la mentira de que 100 000 serbokosovares habían sido masacrados por los serbios para reprimir su guerra civil. Esto llevó a un bombardeo estadounidense masivo, destruyendo brutalmente gran parte de la infraestructura civil y fabril de esa nación, incluida la mayoría de los puentes del país y todos –salvo uno- sobre el río Danubio. Los estadounidenses impusieron la paz y luego expulsaron a la mayoría de los serbios de su antigua provincia. Posteriormente hubo la destrucción masiva de cientos de iglesias cristianas antiguas y la creación de un enclave europeo ahora lleno de dinero saudita que patrocina la educación wahhabí, con su aprendizaje de memoria del Corán y su odio a los cristianos del siglo XIII.

Más recientemente hubo un ataque británico, francés y estadounidense contra Libia en respuesta a las mentiras de que Muammar Gadafi planeaba masacrar a civiles en Benghazi. Estados Unidos destruyó sus fuerzas armadas y ayudó a derrocarlo. El saqueo generalizado de su armamento llenó posteriormente los mercados negros de Asia y África y contribuyó a la capacidad de los terroristas de Boko Haram para sembrar el caos en Nigeria y partes del norte de África. Desde entonces masas de refugiados africanos han estado inundando Europa occidental viajando a través de Libia. Algunas de esas armas también cayeron en manos del Estado Islámico, que invadió partes de Irak y Siria.

Más recientemente tuvimos noticias por cable que nos inundaron con historias de un nuevo ataque con gas venenoso en Siria. Las "noticias" vinieron de fuentes rebeldes. El The American Conservative ha publicado un análisis detallado del exinspector de armas Scott Ritter cuestionando la evidencia, o la falta de ella, de que el régimen de Al Assad inició el ataque. El exembajador británico en Siria también arrojó dudas sobre el ataque con gas venenoso y sus fuentes de organizaciones rebeldes.

No tiene sentido que Al Assad usara gas venenoso justo cuando Trump decía que quería retirar las tropas estadounidenses de Siria. Tiene sentido que los rebeldes hayan montado una trampa para que Estados Unidos se quede y ataque a Al Assad. Esto sucedió antes en el verano del 2014, cuando el presidente Obama estuvo a punto de entrar en guerra por acusaciones similares. Solo después de pedir al Congreso que votara sobre el asunto, decidió no hacerlo porque el Congreso no estaba interesado. En el correo de algunos congresistas los mensajes eran de 100 frente a uno en contra de los bombardeos. Un recordatorio bienvenido de por qué Washington no requiere de votos reales para comenzar las guerras.

Los periodistas de investigación Seymour Hersh y Robert Parry investigaron a fondo con pericia la veracidad de ese ataque del 2013. Otros informes sugieren que las bombas sirias liberaron el gas venenoso que los rebeldes habían estado almacenando en áreas civiles. El New York Times finalmente publicó en diciembre del 2013 un informe detallado que expresaba dudas sobre su conclusión anterior de que la emisión de gases en la "línea roja" del 2013 fuese llevada a cabo definitivamente por el ejército sirio. Las operaciones de bandera falsa para incitar a Estados Unidos a la guerra, al parecer, pueden ser exitosas.

Después de los cientos de miles de inocentes asesinados en el extranjero por Estados Unidos y la miseria humana causada por hábiles manipulaciones estadounidenses y extranjeras, uno pensaría que podríamos detenernos antes de atacar a Siria y correr el riesgo de matar a los rusos que asesoran a los sirios. Eso podría encender un tipo completamente nuevo de guerra con una Rusia con armas nucleares, todo sin la aprobación del Congreso.

Obama, cuyas políticas se basaban en la opinión de que Al Assad debía irse, parecía pensar que los sirios vivirían felices después en una democracia que brotaba mágicamente, ignorando los ejemplos anteriores de Irak y Libia. Tampoco estos defensores del partido de la guerra parecen en lo más mínimo preocupados por el 10% cristiano de la población de Siria, muchos de los cuales seguramente serían masacrados después de cualquier derrocamiento de Al Assad.

Además, el llamado Ejército Sirio Libre es una mezcolanza de grupos rebeldes que incluye a muchos radicales islamistas. Con financiamiento de los fundamentalistas saudíes y Turquía, tomaron el relevo de las fuerzas más liberales desde el principio. Vale la pena señalar también que Turquía proporcionó el mercado negro para que ISIS venda el petróleo capturado de Siria.

Retrocediendo cien años atrás, las ingeniosas mentiras británicas ayudaron a engatusar a Estados Unidos para que se uniera a los Aliados en la Primera Guerra Mundial. Inglaterra controlaba los cables transatlánticos y la mayoría de nuestras "noticias" sobre la guerra. Esa intervención resultó en el Tratado de Versalles en lugar de una paz de compromiso entre Alemania e Inglaterra/Francia que habría evitado la destrucción de Europa, que permitió el surgimiento del comunismo y el nazismo.

Para un análisis de los riesgos de una guerra nuclear accidental, consulte mi Informe del editor de enero del 2017, en el que una vez escribí sobre cómo el objetivo final de Osama bin Laden era lograr que Rusia y Estados Unidos se destruyan mutuamente. Todavía podría suceder, desencadenado por falsas historias de atrocidades, la televisión por cable promocionando 24 de horas todas y cada una de las amenazas y la propensión de Washington a creer mentiras, y en ocasiones perpetrarlas, para promover guerras.

*Editor de The American Conservative.

Tomado de INFORMATION CLEARING HOUSE/26 de abril del 2018



Donald Trump y el "Estado profundo"

Michell Collon

¿Opuestos, Trump y el “Estado profundo”? Pero, ¿qué realidad cubre esta expresión? Son los grandes accionistas cuyo voto es decisivo en las juntas directivas de grandes multinacionales, grandes bancos y grandes medios. Entonces, ¿cuál es su peso real en la toma de decisiones? ¿Quién presiona el botón que desencadena las guerras? ¿Sería el presidente de los Estados Unidos solo un empleado? Lea este extracto del último libro de Michel Collon, El mundo según Trump.

Cuando en el 2008 Obama llegó a la presidencia, publicamos un análisis bajo el título ¿Cuál será mañana la política internacional de Estados Unidos?, previendo que el nuevo presidente pro marketing empaquetaría sus guerras mucho mejor de lo que lo hizo el cowboy Bush. Anunciamos que las guerras no serían menos numerosas sino mejor disimuladas. Guerras indirectas, al estilo de Brzezinski.

Así es como ocurrió y efectivamente no era difícil preverlo. Pero ni Bush ni Obama pudieron impedir que se cuestione cada vez más la dominación de Estados Unidos. En aquel artículo, escribimos que el presidente de Estados Unidos no es tan poderoso como se piensa y que de hecho es un empleado. El empleado de las multinacionales dominantes. El verdadero poder no está en la Casa Blanca.

Lo mismo le ocurre a Trump. Puesto que hay fuerzas por encima de él, nuestros análisis deben interesarse en evaluar correctamente el peso y los métodos de ese famoso complejo industrial militar. ¿Se aplicará la estrategia Mearsheimer y Walt (1), o más bien Trump entrará completamente en las filas de la estrategia militarista tradicional?

Toda esa pasta

Deben analizarse bien dos cosas. Primero, los medios financieros de los comerciantes de guerra son enormes. Segundo, un organismo como la CIA trabaja de forma encubierta desde hace muchos años con potencias corruptoras como Arabia Saudita y Qatar cuyos activos, robados a sus pueblos, están depositados en los grandes bancos occidentales que de hecho las controlan.

Juntos organizan guerras disimuladas al público. Juntos constituyen, arman y entrenan tropas no oficiales, como esos grupos terroristas calificados de islamistas o ejércitos privados como Blackwater. Obligatoriamente, esa gente se encuentra ante montañas de dinero secreto, pasa mucha pasta entre sus manos y, además, ¿cómo renunciaría a las comisiones tan buenas de este tipo de tráfico, que les genera riquezas y poderes?

Trump está confrontado a un “Estado profundo” que no consiste en una gran conspiración judía o satánica u otras fantasías “conspiracionistas”. Simplemente es la realidad de un sistema económico que acumula enormes fortunas. Un proceso que se ve reforzado por un sistema militar y de espionaje corrupto, que trabaja a espaldas de la gente honesta y de los trabajadores, que producen y crean lo necesario alrededor de todo el planeta. Por esa razón las refriegas se vuelven feroces en el establishment a partir del momento en que un agitador proyecta modificar las estrategias habituales.

¿La línea de Clinton contra la de Trump?

Este conflicto, que reviste una gran importancia, ha sido descrito por el periodista Glenn Greenwald (quien publicó las primeras revelaciones de Edward Snowden). He aquí su opinión sobre las contradicciones entre las dos líneas en Estados Unidos durante la campaña electoral:

“Hillary Clinton le reprochaba a Obama el no haber ido más lejos, porque quería imponer una zona de exclusión aérea en Siria y enfrentarse a los rusos. Donald Trump pensaba exactamente lo contrario. Dijo que le importaba un rábano quien dirigiera Siria, que deberíamos dejarle a los rusos la tarea de eliminar a Daesh, Al Qaeda y otros grupos en ese país, e incluso ayudarles si hiciera falta. El programa que defendía Trump era la antítesis misma de lo que quería la CIA. Clinton respondía exactamente a los deseos de la CIA, de ahí se explica que le mostrase tal adhesión. Por lo tanto, durante todos los meses que duró la campaña electoral, la CIA intentó socavar la candidatura de Trump. Desde su victoria, la CIA intenta perjudicarle, no solo mediante filtraciones de información en los medios de comunicación, sino que también se dedica activamente a desestabilizarlo. Se dice que no le han transmitido ciertas informaciones, y que no debería tenerlas dado que no se puede confiar en él. La CIA se otorga el poder de promulgar políticas”. (2)

No es precisamente que Greenwald adore a Trump: “Pienso que la presidencia de Trump es extremadamente peligrosa. Por poco que uno esté informado, no faltan las razones para pensarlo. Quieren destruir el medio ambiente. Quieren eliminar la malla de seguridad. Quieren darles más recursos a los millonarios. Quieren adoptar políticas sectarias hacia los musulmanes, los inmigrantes y muchos grupos más. Es importante oponerles resistencia. (…) [Pero lo que hace el partido demócrata] es ponerse del lado de una fracción mucho peor que Donald Trump, es decir del Estado Profundo y la CIA, que han cometido tantas atrocidades, al invitarlos prácticamente a fomentar un golpe de Estado suave, impidiendo que el presidente electo ponga en práctica sus políticas”.

En realidad, el Estado profundo no es “peor” que Trump, sino que son dos categorías diferentes. Trump combate en el terreno aparente, mientras que el Estado Profundo constituye una red de influencias mucho más arraigadas y en relación directa con las demandas del mundo de los negocios: económicas, políticas, ideológicas y culturales.

Mientras que Trump practica el sufragio universal, el Estado profundo practica el sufragio censitario: está constituido por los grandes accionarios cuyo voto es decisivo en los consejos de administración de las grandes multinacionales, las grandes bancas y los grandes medios de comunicación. Sus votos son los más decisivos ya que toman las decisiones esenciales. Y eso no cambiará hasta que las masas no se apoderen de esos asuntos tan importantes.

Tomado de REBELIÓN/1 de mayo del 2018

Notas:
1. Estrategia analizada en detalle en el capítulo “¿Qué estrategas inspiran a Trump?”.
2. Glenn Greenwald, Empoderando al Estado Profundo para socavar a Trump es Receta para la Destrucción de la Democracia, entrevista de Amy Goodman, 27 de febrero de 2017.

Fuente: fragmento del libro de Michel Collon (Ediciones Investig’Action/Viejo Topo, Barcelona, 2018)

¿Monstruo o héroe? Muchos están preocupados: ¡un demagogo racista, misógino y homófobo en la Casa Blanca! Otros, por el contrario, dan la bienvenida a una ruptura: Trump se opone a las deslocalizaciones y a los tratados de libre comercio; dijo que quería hablar con Putin para evitar una escalada militar… ¡pero luego bombardeó Siria! ¿Impredecible? Sí, si nos limitamos a las frases cortas y clichés de los medios. Pero este libro responde al desafío y aporta claves. ¿A dónde lleva Trump a los Estados Unidos y cuál es su visión del mundo? Su elección refleja una profunda crisis: de Estados Unidos, de un modelo económico y de las relaciones internacionales.



Trump y las olas de la desindustrialización

Alejandro Nadal*

En el año 483 antes de nuestra era, el emperador persa Jerjes mandó a construir un puente que permitiría a su poderoso ejército atravesar el Helesponto para atacar Atenas y Esparta. De este modo vengaría la derrota sufrida por su padre Darío años atrás, cuando una tormenta hundió la flota persa al pie del monte Atos. Pero los elementos volvieron a conspirar en su contra y un temporal destruyó el entramado de pontones antes de que las huestes de Jerjes pudieran utilizarlo.

El emperador montó en cólera y mandó decapitar a los ingenieros responsables de la obra. Después ordenó a sus esbirros azotar con 300 latigazos las tercas olas del mar, según la crónica de Herodoto en su Historia.

El relato se ha convertido en fábula sobre lo estúpido que es buscar responsables donde no los hay. Y desde ese punto de vista casi no tenía paralelo hasta que Donald Trump llegó a la Casa Blanca.

Durante su campaña, el candidato Trump anunció varias veces su intención de revertir el enorme déficit comercial de Estados Unidos con China. Y en más de una ocasión acusó al gigante asiático de propiciar y llevar a cabo la desindustrialización de Estados Unidos. Se llevaron nuestras fábricas y se robaron nuestros empleos, vociferó durante la campaña, al tiempo que denunciaba los acuerdos comerciales promovidos por sus antecesores.

Pero Trump se equivoca: las fuerzas que explican el espectacular proceso de desindustrialización por el que atravesó Estados Unidos son más endógenas que externas. Todas tienen un común denominador: se trata de factores incrustados en el tejido económico estadounidense. Están relacionadas con la falta de una política industrial y otras están vinculadas con la política monetaria y la expansión del sector financiero. Todas ellas se gestaron en el vientre de la economía estadounidense durante los pasados cuatro decenios.

Entre el 1979 y el 2017, el empleo en el sector manufacturero estadounidense pasó de 19.7 a 12.5 millones de personas. Esos 7 millones de puestos de trabajo se perdieron en tres olas. La primera se desató en los años 80, con la difusión de la manufactura flexible que permitía diversificar de manera rentable las líneas de producción al interior de una planta. Ese resultado provenía de nuevos diseños en máquinas herramientas que posibilitaban el rápido intercambio de las piezas medulares para trabajar y cortar metales con alta precisión. La aplicación de la microelectrónica permitió una reprogramación rápida para producir lotes más pequeños de gran variedad de piezas diferentes en lugar de producir una cantidad masiva de la misma pieza para alcanzar economías de escala.

Numerosos estudios confirman que buena parte de la industria de máquinas herramientas estadounidense no pudo adaptarse a esta nueva realidad industrial y tecnológica. Esa industria no pudo entender que el mundo de las economías de escala estaba siendo remplazado por las llamadas economías de alcance, en las que es menos costoso producir varios productos en la misma planta que producirlos en plantas separadas.

La segunda ola se gestó en la política monetaria. Entre el 1979 y el 1983, la Reserva Federal incrementó la tasa de interés líder de nueve a 19% para frenar la inflación (que alcanzaba 10% anual en el 1980). Esta es la tasa que rige los préstamos interbancarios de corto plazo para administrar requerimientos de liquidez. Pero los mismos bancos añaden un margen a esa tasa en sus transacciones comerciales y la tasa de interés en un préstamo comercial llegó a alcanzar 29%. El objetivo antinflacionario se alcanzó, pero los efectos colaterales fueron fatales.

El aumento en la tasa de interés propició un flujo de capitales hacia Estados Unidos y la apreciación del dólar respecto de otras divisas no se hizo esperar. Las exportaciones de manufacturas estadounidenses se desplomaron. En algunas industrias clave, como la de máquinas herramientas, el impacto fue nefasto. Cuando la Reserva Federal se dio cuenta del daño, ya era demasiado tarde. Los cadáveres entre las empresas de la industria manufacturera podían contarse por centenares.

La tercera ola es más bien un tsunami y proviene de la financiarización de la economía estadounidense. Las empresas se dieron cuenta de que sus hojas de balance podían servir para generar ganancias mediante la ingeniería financiera. La búsqueda de mayor competitividad mediante mejor calidad se quedó atrás. Mucho se ha escrito sobre este fenómeno, en especial por William Lazonick, de la Universidad de Massachusetts.

Al igual que Jerjes, Trump está castigando al enemigo equivocado. Las olas a las que condenó a sufrir golpes de látigo no son las que imagina su mente narcisista. A las fuerzas económicas no se les puede disciplinar a fuetazos. La demagogia de Trump podrá haber surtido cierto efecto entre las clases golpeadas por la desindustrialización por ejemplo, en el llamado cinturón de chatarra en los estados de Michigan y Pennsylvania, pero no podrá devolver la vida a las empresas que quedaron en el campo de batalla.

*Economista mexicano, actualmente es profesor e investigador de economía en el Centro de Estudios Económicos del Colegio de México. Publica habitualmente en los periódicos La Jornada de México y la revista Sin Permiso

Tomado de LA JORNADA/2 de mayo del 2018



Televisión neoliberal: arma mortal de desinformación

Carlos Santa María*

La televisión es un instrumento mortífero cuando sirve a intereses transnacionales, de la guerra, de la apropiación indebida de la riqueza mundial, pues difunde deformación, esconde la verdad, selecciona hechos que agreden a la dignidad humana, se parcializa con la falsedad, etc., sin ofrecer la oportunidad de contrastar lo dicho. Es especialmente válido cuando no se admiten contradictores en los espacios televisivos y, si alguno se atreve, muy pronto es cortada su intervención y nunca más se vuelve a invitar. Así es la “democracia” en la televisión.

El ejemplo más claro y reciente es el comunicado del gobierno Trump emitido por CNN, BBC y cadenas asociadas condenando a Nicaragua por el denominado uso excesivo de la fuerza por la policía durante las protestas, sin concentrarse en la violencia organizada desde el exterior ni en lo sustancial, en tanto es una reforma que afecta a las pensiones y mantiene la edad de jubilación en 60 años, así como el tiempo laborado para su otorgamiento en 15 años. Lo básico en la televisión es destruir la imagen país.

Sin embargo, ésta “olvida” el genocidio en Gaza donde francotiradores se entrenan con blancos estáticos correspondientes a menores de edad palestinos, sin condenar la violencia ni el uso excesivo de la fuerza por parte del ejército contra los civiles que ejercen su derecho constitucional a la libertad de expresión y reunión. De igual modo, en Yemen donde han entregado armas tóxicas a Arabia Saudita y se quejan de los gases en Siria que sus patrocinadores han aportado a los terroristas. No dice nada de Honduras donde fueron asesinados muchos dirigentes y su mandatario es producto de un fraude directo en clara violación a la Carta Magna de ese país.

Todo ello desaparece de las imágenes.

En estos momentos se hace pública una entrevista al presidente de Francia, Emanuel Macron, quien sin avergonzarse manifiesta que Siria debe ser ocupada por los galos, Gran Bretaña y USA para construir un nuevo país, y la televisión no confronta su arrogancia y maldad pues está diciendo que miles de niños, mujeres y hombres deben ser eliminados de este planeta porque este engendro así lo cree.

Cuando el número de asesinados en Gaza llega hoy a 40 y el número de heridos supera los 1 200, la televisión muestra a Nicaragua o Venezuela. Esta manipulación es un peligro para adquirir conciencia de la realidad.

La televisión occidental amplifica lo que ordenan las agencias de inteligencia dedicadas al manejo de la propaganda en el mundo, cuya subrepticia organización no se muestra aunque todo indica que la verdad es así: “extrañamente” la misma noticia aparece al unísono en todos los programas noticiosos con interpretación similar; de igual modo siempre en contra de Rusia, Irán, Venezuela, países dignos y ahora Nicaragua. Es decir, todo es un reloj de tiempo para ocultar, atacar y crucificar.

La inexistencia de pruebas y la facilidad de criminalizar con titulares es impresionante. Todo ello indica una oficina especializada o en términos de Orwell, la fundación del Ministerio de Propaganda en el cual el odio es su principal anti principio.

Sharon Burke de CNN es explícita en atemorizar al pueblo estadounidense diciendo: “Ahora, los rusos han llegado de verdad y se han infiltrado en cada rincón del país con el único objetivo de perturbar el estilo de vida estadounidense”, manifestando el peligro de que mucha gente tenga una opinión favorable sobre Vladimir Putin. Aún más, los ciudadanos deben estar aterrorizados pues supuestamente han estado hackeando la infraestructura estadounidense, dejando posiblemente al país sin electricidad.

La gran alternativa para la gente autónoma, decente, es utilizar la Red, la cual pese a ser controlada por la Corporatocracia, permite determinados grados de independencia. De igual modo, pedagogizar permanentemente respecto al carácter ideológico de la programación y su efecto subliminal. Compartir la idea que el objetivo de muchos gobiernos es atosigar al televidente con titulares que confirman la mentira sin explicar nada, para hacer creer en algo que no es verdad.

Cabe destacar que los movimientos estudiantiles se han convertido en grandes enemigos del fascismo y las dictaduras en democracia restringida, cuyas marchas por las calles son cortadas fílmicamente en todo el proceso y mostradas al final solamente. El último ejemplo es la mega manifestación en Chile, donde solo se supo de la supuesta anarquía de la juventud y no se analizó la esencia del problema: lucro, privatización, mercado, asfixia económica a las familias, pénsum cuadriculado e irreflexivo, participación limitada en la decisión escolar y universitaria, sin poder de decisión.

Habría que preguntarse: ¿Cuándo la televisión latinoamericana de carácter sumiso permitirá la confrontación de ideologías contradictorias para hablar, eso sí, de algún nivel de libertad?

¿Cuándo los gobiernos neoliberales dejarán de obstaculizar las emisoras de radio comunitarias, la prensa popular, la televisión pequeña y legítima de sectores desprotegidos?

¿Cuándo la televisión occidental mostrará a los asesinos del siglo XXI y pedirá una sanción estricta para ellos?

La respuesta es tajante: cuando ese sistema deje de ser un arma mortal para la Humanidad y esté dirigida por los pueblos dignos del mundo. Afortunadamente este proceso, aunque lento, avanza y así se dará a pesar de la arrogancia de gente insegura y con baja autoestima, aunque ostentando la fuerza del arma, como aquellos presidentes que se atribuyen determinar el destino del planeta. En lo más íntimo, no son poderosos sino pequeñas personalidades que ocupan el poder para darse estímulos, aunque frente a frente a alguien en igualdad de condiciones siempre son inferiores. Es lo que se llama la cobardía del poderoso, únicamente “valiente” cuando está protegido y denigra al ser humano.

*Doctor en Educación, profesor universitario, analista internacional.

Tomado de HISPANTV/24 de abril del 2018



¿Están listos los demócratas para terminar su amistad
con
Facebook y Silicon Valley?

Hasta no hace tanto, Barack Obama seguía tragándose el cuento de Mark Zuckerberg sobre unir al mundo

Thomas Frank*

Hace unas semanas, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, vino a Washington para absorber la ira del Congreso de EEUU, enfadado por la manera en que su empresa permitió a la consultora política Cambridge Analytica recoger los datos personales de millones de confiados usuarios de Facebook.

Algunos congresistas entendieron que la indignación debe ser aún mayor porque el principal objetivo de la compañía de Zuckerberg es espiarnos. Entendieron que nos rastrea mientras navegamos por Internet. Que controla las noticias que ven los usuarios. Que a fuerza de adquisiciones se queda con sus competidores y opera prácticamente como un monopolio. Que esta corporación panóptica (yo mismo uso sus servicios a diario) tiene más poder, político y cultural del que ninguna empresa privada debería tener. Como dijo Zephyr Teachout, Facebook es "un peligro para la democracia".

Una vez comprendido esto, algunos miembros del Congreso fueron bastante duros con Zuckerberg. Verlo retorcerse bajo el escrutinio de Washington me recordó otra conversación muy diferente en el verano del 2016 entre el joven multimillonario y un cargo electo, cuando imperaba una idea más luminosa de Facebook entre la clase ilustrada estadounidense.

El escenario era la Cumbre Empresarial Global que todos los años celebra el Departamento de Estado de EEUU. El cargo electo era el presidente Barack Obama y el objetivo del encuentro, al parecer, hacer publicidad a Facebook como un maravilloso facilitador de relaciones humanas básicas.

Sentado en un panel junto a empresarios de todo el mundo, el presidente de Estados Unidos regaló a su amigo Zuckerberg una fácil pregunta sobre cómo Facebook había “creado esta plataforma para el emprendimiento en todo el mundo". El consejero delegado de Facebook, vestido con su humilde disfraz de vaqueros, camiseta y zapatillas, se esforzó por informar a todo el mundo de que lo animaban ideales de alto nivel. "Cuando estaba comenzando", murmuró, "me preocupaba profundamente poder dar una voz a todos, y dar a la gente las herramientas necesarias para compartir todo lo que les importaba, y unir a la comunidad...".

Ningún maleducado senador intervino para interrumpir el mensaje de propaganda. Como si lo hubiera hecho por su fe en la bondad humana, Zuckerberg siguió describiendo sus esfuerzos para conectar a todo el mundo a través de Internet. "Es esta profunda creencia de que estás tratando de hacer un cambio, que estás tratando de conectar a la gente en el mundo, y realmente creo que si haces algo bueno y ayudas a la gente, entonces en algún momento alguna parte de ese bien regresa a ti. Puede que no sepas de antemano lo que va a ser, pero en el trabajo que hemos desarrollado ese ha sido mi principio rector".

De acuerdo, así es como funciona. Las gigantescas inversiones corporativas en verdad son actos de generosidad. Los líderes empresariales de buen corazón, cuando las hacen, están pensando que serán recompensados con el karma. Ese es el "principio rector".

Lectores, esto lo que se escuchó decir al presidente cuando Zuckerberg terminó esa egoísta homilía: "Estupendo".

No menciono todo esto para sugerir que Obama participase en una maniobra de lavado de cara de las grandes corporaciones, sino para recordar a los progresistas y demócratas que, hasta hace muy poco, así éramos los progresistas. Nos tragamos el cuento. Nos creímos el bombo publicitario. Pensamos que Facebook no era un "peligro para la democracia". Facebook era la democracia.

¿Se acuerdan? La campaña del 2008 que llevó a Obama a la Casa Blanca fue descrita por los iluminados como "las elecciones de Facebook". Vimos a un gestor de redes sociales, hábilmente ayudado por un cofundador de Facebook, llevar a Obama a ganar la presidencia organizando comunidades, ¡organizándolas en Internet! Combinar el idealismo de la unión y la impresionante visión de futuro fue demasiado para los tozudos y egoístas republicanos.

Allá donde iba Internet, también iban los mercados, el espíritu empresarial y la liberación. Esa era la tesis del Departamento de Estado de Obama, dirigido por Hillary Clinton. Ella fue la que dijo que la nueva misión del Departamento de Estado era llevar la "libertad a Internet" (introdujo el concepto en un discurso pronunciado, irónicamente, en un museo de periodismo). Tenía la intención de superar la censura estatal y luchar contra los tiranos del mundo usando el "enfoque del capital riesgo".

Fui bombardeado de manera inolvidable con el tecno-optimismo progresista durante un acto de la Fundación Clinton en marzo del 2015 en el que una oradora aclamaba a las redes sociales como aliadas y liberadoras de la población femenina del planeta. Piensen en la forma en que Obama se rodeó de gente trasplantada de Silicon Valley en los últimos años de su Administración; o en la campaña de Clinton del 2016, dirigida por un algoritmo, o en la rumoreada intención de Clinton de convertir a la número dos de Facebook, Sheryl Sandberg, en su secretaria del Tesoro.

Pero entonces todo se dio la vuelta. En lugar de derrocar regímenes desagradables de Oriente Medio, Internet sirvió para tumbar a los camaradas del Partido Demócrata. Resultó que hasta un canalla obtuso como Donald Trump era capaz de tuitear. Unos correos electrónicos equivocados causaron innumerables dolores de cabeza. Los malvados trolls rusos publicaron artículos delirantes en Facebook. Y para terminar, Cambridge Analytica, recogiendo los datos personales de las personas... Qué ingrato resultó ser Internet.

El Partido Demócrata está hoy en una encrucijada. Espero que la terrible experiencia del 2016 les haga pensar dos veces antes de renovar su fe en la Primera Iglesia de Silicon Valley. Tal vez, al fin, ya estén listos para pensar un poco más qué significa la palabra democracia. Para defendernos, por fin, a nosotros, los vigilados.

*Escritor estadounidense, periodista y columnista de Harper's Magazine, Wall Street Journal y Le Monde Diplomatique.

Tomado de EL DIARIO/3 de mayo del 2018



Nuevas formas de esclavitud

La deshumanización que comporta la esclavización de otros seres humanos no es solo cuestión de la degradación personal de determinados individuos, sino que es exponente de la violencia estructural del sistema económico y sociopolítico

José Antonio Pérez Tapias*

¿No habrá un Espartaco del siglo XXI o, mejor, muchos “espartacos” rebelándose contra las formas de esclavitud que al día de hoy se siguen dando? ¿Lograrán las muchas “espartaquistas” que actualmente se organizan, como le gustaría decir a Rosa Luxemburgo, acabar con las actuales esclavitudes? Porque en nuestro mundo continúa habiendo millones de personas esclavizadas. Tal es una más de las graves contradicciones en las que nos movemos, pues este mismo mundo con esclavos es en el que se hace ondear la bandera de los Derechos Humanos, pretendiendo para ellos –es decir, para todos los humanos en referencia a los cuales se predican– validez universal.

El desmentido que supone el hecho lacerante de las diferentes formas de esclavitud para la universalidad de los Derechos Humanos –incluso para lo que más matizadamente se presenta como su universalizabilidad– obliga a invocarlos con mayor cuidado y más humildad, no sea que de tanto apelar a ellos se nos queden en tapadera ideológica para encubrir realidades inhumanas.

Porque la esclavitud es in-humana en grado sumo, esto es, negación de la humanidad de quienes se ven sometidos o sometidas a tal condición. Quienes llevan adelante las prácticas de esclavización presentan, por lo mismo, una extrema des-humanización. Pero la deshumanización que la esclavización de otros seres humanos comporta no es solo cuestión de la degradación personal de determinados individuos, sino que es exponente de la violencia estructural del sistema económico y sociopolítico en que ese trato radicalmente injusto encuentra lugar.

Cualquier forma de esclavitud es un modo de explotación máxima de unos seres humanos por otros. Toda forma de esclavitud supone la total reducción de seres humanos a medios, meros medios, para ser utilizados sin miramiento alguno: es cosificación, es mercantilización, es enajenación de la condición humana hasta no dejar resquicio alguno para el respeto a esa dignidad de la que toda mujer, todo hombre, cualquier niño o niña, es acreedor o acreedora. Si el imperativo reconocimiento de la dignidad, como señalara Kant, implica tratar a cada cual como “fin en sí”, la esclavitud se sitúa en las antípodas.

La trata de personas –para explotación sexual o para el modo de explotación que sea–, el trabajo infantil, el trabajo en condiciones infrahumanas, la vida a total expensas de la voluntad de otros –sin libertad alguna y, por tanto, en la más rotunda desigualdad–…, son las maneras en las que la esclavitud sigue reproduciéndose a estas alturas de la historia. Nada vale, no ya como justificación, sino ni siquiera como atenuante, la impertinente referencia al hecho de que en otras épocas y en muy diferentes culturas se diera la esclavitud. Tales consideraciones tampoco son de recibo como explicación acerca de las causas de por qué ciertas prácticas perduran. Las circunstancias son muy distintas.

Ciertamente, podemos recordar que hasta los griegos, con el refinamiento espiritual que les permitió inventar su democracia, tenían institucionalizada la esclavitud, el sometimiento de esos otros considerados bárbaros o tratados como vencidos sin remisión… Basta traer a colación a título de muestra las palabras del mismísimo Aristóteles al comienzo de su Política, donde aprueba sin ambages que los griegos sean “señores de los bárbaros”, asumiendo la concepción dominante en su entorno cultural de que “ser bárbaro y ser siervo es todo uno”.

No entraba en el horizonte cultural de la Grecia clásica un cuestionamiento firme de una institución y unas prácticas sobre las que gravitaba en gran medida la dinámica de la polis desde sus condiciones materiales de vida. Pero fue germinando la semilla de la igualdad, de las exigencias de justicia, del imperativo de trato digno para todos. Desde la Antigüedad hasta hoy, la lucha contra la esclavitud ha sido larga, y no ha terminado.

Atendiendo a los últimos siglos, podemos constatar que esa lucha contra la esclavitud se hizo más compleja en la Modernidad, algo paradójico si se piensa que esa modernidad europea fue la de la autonomía del sujeto, la de la libertad del ciudadano, la de la progresiva democratización de la sociedad y de sus instituciones políticas. No olvidemos, sin embargo, que el reverso de la Modernidad fue el colonialismo, instaurado mediante políticas imperialistas. Fuertes contradicciones iban con ello.

La época que se inició repensando la naturaleza humana como universal y hablando de dignidad desde parámetros naturalistas, fue la que generó desde el mismo Renacimiento una nueva manera de legitimar ideológicamente la esclavitud: la consiguió cultivando teórica y prácticamente el racismo, esa quiebra de la universal condición humana que se postulaba, estableciendo supuestas divisiones anti-igualitarias en el seno de la especie, apoyándolas falsamente en consideraciones groseramente biológicas.

Las nuevas formas de dominio a gran escala se apoyaron, como bien ha mostrado Foucault, en el racismo como elaboración discursiva reclamada como legitimación de una explotación que trascendía las relaciones de explotación en términos de clase. El discurso racista, reforzando el etnocentrismo europeo, sirvió para considerar a los otros no blancos, no europeos, como inferiores, menos humanos, susceptibles de un presunto legítimo dominio, cual si fueran animales o cosas. Costó siglos, y mucho sufrimiento, abolir oficialmente la esclavitud en los países en los que estuvo legalmente establecida.

Si en los territorios de la Monarquía Hispánica el empeño abolicionista arrancó en el siglo XVI con figuras como Bartolomé de las Casas –su empeño por la liberación de la esclavitud para los indios no impidió frenar la “importación” de esclavos desde África–, la esclavitud perduró en dominios españoles hasta el 1886, cuando definitivamente se abolió en Cuba.

Con todo, erradicar definitivamente la esclavitud, más allá de las declaraciones oficiales, sigue siendo tarea pendiente. Como ocurre con otras prácticas, también la esclavitud encontró formas de “reciclado”, bajo nuevas condiciones e incluso con el amparo de nuevas coberturas jurídicas. Por eso, el mismo Marx, a la vista del modo de producción capitalista tal como se iba estructurando en el siglo XIX, hablaba de “la esclavitud económica del proletariado”, por más que el obrero se supusiera libre bajo la ficción legal de un contrato de trabajo entre partes formalmente simétricas –¿y no se va abriendo paso una silenciada esclavitud de nuevo cuño a manos del desespero del desempleo, de la precariedad laboral, de salarios de miseria, de contratos leoninos?–.

La historia sigue con las formas de esclavitud que depara el siglo XXI en las condiciones de un mercado global en cuyos intersticios sociales, en los márgenes de la deslocalización empresarial, en los espacios ensangrentados de los escenarios bélicos, en el comercio clandestino de seres humanos..., continúa dándose la negación de la humanidad de hombres y mujeres a los que se roba su dignidad a la vez que se les destruye su vida –hasta la muerte, si es el caso–.

Lo nuevo en medio de tan inhumano panorama es la invisibilización que se extiende sobre el mismo, la cual afecta a refugiados y migrantes expuestos en su vulnerabilidad, cuando no pierden la vida en naufragios o en imposibles travesías, a caer en las manos desaprensivas de quienes no ven en ellos más que carne de pingües beneficios económicos en la más cruda ilegalidad.

Quienes son esclavizados quedan en esa zona trágicamente equívoca a donde los Estados no quieren llevar la ley, en donde los organismos internacionales no pueden hacer valer los Derechos Humanos. Es el territorio de un capitalismo salvaje ante el que se lava las manos el poder político, sabiendo cómo se sacrifican humanos en los altares de los ídolos económicos. Quienes quedan sometidos a nuevas formas de esclavitud son sus primeras víctimas propiciatorias.

Con sus “nudas vidas” –sus vidas al desnudo– quienes son esclavizados, y en muchos casos bordeando las leyes o retorciendo la legalidad pretendiendo guardar las apariencias de lo que es delictivo, son arrojados extramuros del Estado de derecho y fuera de las estructuras democráticas. El filósofo Giorgio Agamben subraya esa realidad de nuestro tiempo con marcados y bien puestos acentos. Las nuevas formas de esclavitud tienen el terreno abonado en esas zonas en las que cualquier individuo pasa a ser considerado “homo sacer”, del que se predica su carácter sagrado atribuible en teoría a su dignidad, pero que a la vez se aparta al territorio fuera de toda ley donde es sacrificado.

Quienes se hallan en situaciones de esclavitud padecen el más terrible “estado de excepción”. Si en la capacidad para decretar el estado de excepción ponía Carl Schmitt el elemento en verdad identificador del poder soberano, es de suyo la violenta reducción al más injusto estado de excepción lo que muestra el reverso de la soberanía que ejercen las instancias de efectivo poder que en nuestro mundo pueden hacerlo.

Para los esclavizados se verifica en grado extremo la constatación de Benjamin acerca de cómo “la tradición de los oprimidos nos enseña que la regla es el ‘estado de excepción’ en el que vivimos”. Su clamor, el silenciado clamor de ellos y ellas, es interpelación ineludible que exige esa justicia sin la cual las democracias de este mundo no van más allá de la cobertura indecente de un modo de vida excluyente que conforma la realidad de un sistema de dominio en el que la exigencia de dignidad se ve aplastada por lo inhumano de las esclavitudes actuales: crímenes de lesa humanidad.

¿Qué cabe esperar? O más esclavitud o solidaria tarea emancipadora pretendiendo liberación. Para decantar tal alternativa por el lado de la humanización contraria a la deshumanización máxima que la esclavitud supone, la cuestión estriba en retomar lo que Ernst Bloch planteaba como el necesario enhebrar el hilo rojo de tantos éxodos habidos en la historia tras metas de liberación; en definitiva para que la Tierra que habitamos esté más cerca de ser, como relata un bello mito guaraní, la “tierra sin mal” –sin ese mal del cual la esclavitud es una de sus manifestaciones en grado sumo.

*Catedrático y decano en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Granada.

Tomado de CTXT/25 de abril del 2018



El calvario de las mujeres que denuncian violación en España

Luis Gonzalo Segura*

Denunciar una violación en España se ha convertido en una de las maniobras más temerarias que pueda emprender una mujer. Otra más. Una vez cometida la imprudencia, la víctima será sometida a juicio con mayor severidad que los acusados. Su vida, sus costumbres, sus salidas, su recuperación, sus gustos, su trauma, su forma de vestir. Este implacable proceso acontecerá salvo que la mujer violada se arrastre como alma en pena después del suceso, se vista de riguroso luto y se enclaustre en casa para demostrar que no quiso. Que de verdad no quiso.

En este perverso proceso, todo será susceptible de convertirla en la 'golfa que en el fondo quería ser', porque no hay en España, para una gran cantidad de hombres [y sorprendentemente de mujeres], fémina que no sea una pelandusca, que no desee fervientemente ser penetrada y sodomizada por cuantos hombres lo deseen. Siempre que sea a la fuerza, claro, que es como más las excita.

En el fondo, para nuestra 'Negra España' no hay mujer que no sienta el extremo placer de ser dominada y si después denuncia al o a los hombres que con tanto placer la obsequiaron es porque se quedó con ganas de más. Porque no la penetraron lo suficiente, ni con la suficiente virilidad, ni con la suficiente violencia. Porque se sintió despechada. Porque dejó de ser el centro de atención. Porque realmente las mujeres siempre lo desean, desean que las dominen, que las sometan. Dicen 'no', pero realmente quieren decir 'disfruto cuando me fuerzas': '¡fuérzame!'.

Y las que son lesbianas, ya saben, son viciosas o enfermas que caminan por este mundo a la deriva en espera de un hombre que les cure su enfermedad. Que las viole y las haga partícipes del gozo de la sumisión al varón.

Esta es precisamente la mentalidad del magistrado que ejerce el voto particular, es el pensamiento dominante en nuestra tétrica España, es el sentir de los magistrados que no entendieron que se produjo una violación, que ni tan siquiera consideraron la posibilidad del acoso. Y que sentenciaron abuso porque algo había que hacer, porque había que contentar a la plebe. Especialmente a las 'feminazis', que nacieron torcidas y protestan por todo, que no asumen que el hombre tiene derecho a todo: a considerar el 'sí' como 'sí', el 'no' como 'viólame' y a abrir de piernas a toda mujer con la que se crucen si les place ese día demostrarle lo que de verdad es un hombre.

El museo de los horrores militares

Pero si indignante le parece a una parte de la ciudadanía, que desgraciadamente no a toda, la condena a nueve años a 'La Manada', pasen y vean los horrores militares: un capitán condenado por 28 agresiones sexuales, un teniente por agresión sexual a una marinera, un teniente coronel por acoso sexual a una capitán, un teniente coronel por acoso sexual a dos militares y una civil… Todos ellos condenados a menos de tres años y todos ellos a día de hoy en activo. En sus puestos de trabajo. Como si no hubiera pasado nada. O, mejor dicho, con el orgullo de haber demostrado que son hombres de verdad. A ellos ya no se les supone el valor, tanto que ni la Sala V del Tribunal Supremo puso reparos a su continuidad como militares.

No solo eso. Estos delincuentes uniformados forman parte del 12% de los militares condenados por denuncias de acoso, agresión o violación dentro de las Fuerzas Armadas. El otro 88% se libró hasta del paseo triunfal penitenciario en el que se lamentaban haber caído en el engaño y las malas artes de una mujer.

Por ello, que un militar y un guardia civil fueran denunciados, imputados y procesados por violación en el caso de 'La Manada' no generó que los ministerios de Defensa e Interior les suspendieran de empleo y sueldo. Y hasta hoy han seguido cobrando el 75% del mismo.

Las consecuencias de la renuncia de la Izquierda

La Izquierda ha abandonado demasiados espacios en las últimas décadas, no sin razón después de tantos abusos, torturas, violaciones y asesinatos, pues no olvidemos que hasta hace poco cuerpos policiales españoles se afanaban con profesionalidad en este 'arte'. Pero esta política se evidencia errónea cada día con mayor claridad. Y es que la Izquierda no supone una parte significativa de los órganos de poder: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Fuerzas Armadas, grandes medios de comunicación, el sector empresarial o el mundo jurídico.

El abandono de este último, el convertir las facultades de derecho en espacios copados por las élites, ha generado que no exista un núcleo progresista lo suficientemente importante como para conseguir que el poder judicial se encuentre más al servicio de la ciudadanía de lo que lo está al servicio de los distintos grupos de poder.

Es más, muchas de las personas que se pueden considerar progresistas en ámbitos jurídicos solo pasarían por moderados en cualquier otra parcela de la sociedad. Este abandono, esta derrota, esta carencia de jueces y fiscales profundamente progresistas, es lo que subyace tras esta sentencia, tras la condena de un chaval por poner su cara en un montaje con una estampa religiosa, tras los procesamientos de los titiriteros o las condenas de tuiteros y raperos, tras las persecuciones judiciales emprendidas contra los independentistas.

También, obviamente, la minoría progresista en el poder legislativo, donde la derecha mantiene una abrumadora mayoría, supone un lastre a la hora de desarrollar las leyes. En las anteriores elecciones hubo varios millones de personas que decidieron no votar y abandonaron con su acción un espacio clave para evitar más sentencias como la acontecida en estos días.

Es cierto, por otra parte, que nuestro sistema jurídico carece de las necesarias independencia e imparcialidad por la intrusión de los poderes legislativo (nombrando magistrados) y ejecutivo (controlando la Fiscalía), pero no lo es menos que si hubiera los suficientes magistrados y fiscales progresistas se habría conseguido reparar estas carencias , aunque fuera en parte, y jamás se habrían producido muchas de las prisiones preventivas, exoneraciones, prescripciones, imputaciones y condenas de los últimos tiempos.

Abandonar espacios tiene una consecuencia muy grave: estos son ocupados. Más allá de la lamentable sentencia y del infinito dolor que sentirá la víctima, debemos pensar en la inmediata solución de este problema: volver a luchar por los espacios abandonados. La consternación no será suficiente para evitar la siguiente infamia.

*Exteniente del Ejército, miembro del colectivo de militares demócratas ANEMOI, presidente de la Asociación Civil Milicia y República (ACMYR).

Tomado de REBELIÓN/3 de mayo del 2018


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